25 de abril de 2011

Beatriz Portinari

Hoy hablamos de musas, en concreto de una muy especial, Beatriz Portinari, idealizada por Dante Alighieri en la Divina Comedia.

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Dante encuentra a Beatriz en el puente de Santa Trinita, de Henry Holiday

Acabo de volver de Florencia y una de las visitas que más me llamó la atención fue la de la pequeña iglesia en la que está la tumba de Beatriz. Santa Margherita dei Cerchi se encuentra en un pequeño callejón perpendicular a la Vía de Dante Alighieri (una de las que convergen en la Piazza de la República). Mi manía de meterme en callejones vacíos de turistas me llevó al feliz descubrimiento de este lugar.

Al entrar, lo primero que llama la atención es la oscuridad reinante y el ambiente un tanto tétrico. La iglesia se ilumina tenuemente por unos cirios, aunque hay una especie de caja eléctrica en la que se invita a echar una moneda para iluminarla. Un fondo musical de órgano con un coro de voces que parecen de niños ambienta el lugar, dándole un aire de auténtica película de terror gótico. A ambos lados de la iglesia, apoyados en las paredes, se encuentran varios cuadros (que también parecen pintados por niños) con escenas en las que, me imaginé, se reflejaban diferentes momentos de ese encuentro (supuesto) entre el poeta y su musa, aunque me pareció ver a un Pinocho, aunque igual fueron imaginaciones mías, ya traspuesta por el ambiente.

Interior de la iglesia (Fuente de la foto)

Pues bien, en esa iglesia está enterrada la famosa Beatriz Portinari, en una tumba de lo más "mona" adornada con un pequeño ramo de flores (la foto la he "fusilado" de Wikipedia porque la mía, hecha con el móvil, no se ve tan bien).



Durante sus años de estudio, Dante Alighieri coincidió con el poeta Guido Cavalcanti, representante del dolce stil nuovo (que significa "dulce estilo nuevo"; muy resumidamente se puede decir que es el marbete con el que se conoce a un grupo de poetas italianos toscanos del siglo XIII que recogen, en su poesía, elementos de la tradición trovadoresca e introducen un nuevo concepto del amor que culminaría en Petrarca) y de quien se convirtió en discípulo. Según explica en su autobiografía, en 1274 vio por primera vez a Beatriz Portinari, cuando ella contaba ocho años y él tan sólo uno más; el apasionado y platónico enamoramiento de Dante tendría lugar al coincidir de nuevo con ella nueve años más tarde. Sobre este encuentro no hay nada que lo afirme o desmienta, porque ni siquiera el propio Dante hace referencia a él. Lo que sí parece ser cierto es que la joven pertenecía a una familia muy rica e importante que, cuando se mudaron a Florencia, vivieron en una casa cercana a la de Dante.

La influencia de la poesía trovadoresca y estilnovista sobre Dante Alighieri queda reflejada en su Vita nuova, conjunto de poemas y prosas dirigidos a Beatriz, razón de la vida del poeta y también de sus tormentos, y sus Rime Petrose, dirigidas a una amada supuesta, a la que escribe sólo para disimular ante los demás su verdadero amor. El juego poético-amoroso oscila entre la pasión imposible y la espiritualizada idealización de la figura de su amada, como podemos leer en el siguiente soneto:

Amor brila en los ojos de mi amada,
y se torna gentil cuando ella mira:
donde pasa, todo hombre al verla gira
y a quien tiembla el alma enamorada.

Anochece si esconde su mirada,
y por volverla a ver todo suspira:
ante ella la soberbia huye y la ira;
bellas, honrad conmigo a mi adorada.

Feliz mil veces quien la ve y la siente;
al nacerle el alma al punto empieza
todo humilde pensar, toda dulzura,

y no sabe, al mirarla sonriente,
si en ella se excedió naturaleza,
o el milagro gentil tanta hermosura.

Es un curioso lugar que merece la pena no perderse.

MÁS INFORMACIÓN:
- Se pueden encontrar más sonetos y fragmentos de Dante en A media voz.


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