
Lo cierto es que desde que comencé a leerla me enganchó fatalmente, y digo fatalmente porque durante esa semana no pude hacer otra cosa que leer y leer. Para mi sorpresa, sin embargo, las reseñas críticas de la novela no la ponen nada bien.
Si bien es verdad que hay partes que pueden resultar un poco pesadas (como los datos sobre el turismo, por ejemplo), la novela me pareció muy buena sobre todo por su dureza en cuanto a las relaciones humanas. La conclusión a la que llegamos a medida que vamos leyendo es que el hombre está solo por naturaleza, y eso es muy duro. Desde luego, no es una novela alegre, aunque tampoco la considero triste porque en el fondo lo que el escritor nos quiere transmitir es que todo ser humano está destinado a encontrar a una persona que le haga feliz, y no importa lo que dure ese estado, la cuestión es disfrutar el momento. Y eso es lo que le ocurre al protagonista, Michael, un tipo de cuarenta años solitario, egoísta, incapaz de relacionarse con nadie y cuya única obsesión es el sexo, a quien le cambiará la vida cuando conozca a Valérie en un viaje organizado a Tailandia.
El caso es que la novela me gustó tanto que en cuanto la terminé fui rauda a comprar Las partículas elementales (solo estaba en El Corte Inglés y de bolsillo, y yo soy anti comprar libros en esta tienda y menos bolsillo de Anagrama, que acaban destrozados, así que imaginaros cómo estaba de impaciente). Como es la que le hizo más famoso y por la que se llevó premio pensé: si la otra me ha encantado, cómo será esta, que me han dicho que es mucho mejor. Sin embargo, y a falta de unas 200 páginas para terminarla, no acaba de engancharme tanto como la otra... Me da la impresión (a tenor de esas críticas tan poco favorables sobre Plataforma) de que mi problema ha sido que he leído a Houellebecq al revés, que primero debía haber empezado por Las partículas... y seguido con Plataforma. Pero yo me pregunto si al fin y al cabo el orden en el que se leen las novelas de un determinado escritor es determinante para su valoración. Y mi respuesta es que no.
Encuentro que hay muchos temas recurrentes en este escritor que me están empezando a fastidiar. Hay ocasiones en que me da la impresión de que estoy leyendo una continuación de Plataforma, y me está decepcionando un poco. Yo que pensaba que había descubierto, por fin, un escritor contemporáneo que seguiría fielmente (aunque volveré a comprar alguna otra novela suya -o mejor, tomar prestada de la biblioteca pública-, a ver si esto es casualidad o caradura). De todas formas, merece la pena leerlo (al menos la novela que recomiendo), sobre todo si buscáis porno literario de verdad. De lo mejorcito, para mí, en ese terreno. Sobre las ampollas que ha levantado este escritor sobre racismo, pederastia, etc... bueno, que cada uno piense lo que quiera, pero yo creo que ahí está la libertad de expresión de todo el que se dedica a algún arte y a quien no le guste, que no lo lea.
Más sobre Houellebecq en Wikipedia, con enlaces a otras páginas.
Los amigos de Michel Houellebecq.
La auténtica ampliación del campo de batalla, reseña de Francisco Rosa Novalbos (comentario crítico de Plataforma).
Plataforma, de Michel Houellebecq (El nihilismo como forma de evolución. Condena biológica)

