Plataforma, Michel Houellebecq


Hace unos meses (o más bien tendría que decir semanas) que descubrí a Houellebecq. Tenía una novela suya desde hacía mucho tiempo, que había comprado cuando todavía era socia del Círculo de Lectores: Plataforma. Confieso que la elección la hice por una única razón y es que esa mañana, recién levantada para ir al trabajo, me pilló que debía empezar novela nueva, y como no es excesivamente gorda para el autobús (es que las que tengo pendientes exceden las 500 páginas), fue la que decidí llevarme.

Lo cierto es que desde que comencé a leerla me enganchó fatalmente, y digo fatalmente porque durante esa semana no pude hacer otra cosa que leer y leer. Para mi sorpresa, sin embargo, las reseñas críticas de la novela no la ponen nada bien.

Si bien es verdad que hay partes que pueden resultar un poco pesadas (como los datos sobre el turismo, por ejemplo), la novela me pareció muy buena sobre todo por su dureza en cuanto a las relaciones humanas. La conclusión a la que llegamos a medida que vamos leyendo es que el hombre está solo por naturaleza, y eso es muy duro. Desde luego, no es una novela alegre, aunque tampoco la considero triste porque en el fondo lo que el escritor nos quiere transmitir es que todo ser humano está destinado a encontrar a una persona que le haga feliz, y no importa lo que dure ese estado, la cuestión es disfrutar el momento. Y eso es lo que le ocurre al protagonista, Michael, un tipo de cuarenta años solitario, egoísta, incapaz de relacionarse con nadie y cuya única obsesión es el sexo, a quien le cambiará la vida cuando conozca a Valérie en un viaje organizado a Tailandia.

El caso es que la novela me gustó tanto que en cuanto la terminé fui rauda a comprar Las partículas elementales (solo estaba en El Corte Inglés y de bolsillo, y yo soy anti comprar libros en esta tienda y menos bolsillo de Anagrama, que acaban destrozados, así que imaginaros cómo estaba de impaciente). Como es la que le hizo más famoso y por la que se llevó premio pensé: si la otra me ha encantado, cómo será esta, que me han dicho que es mucho mejor. Sin embargo, y a falta de unas 200 páginas para terminarla, no acaba de engancharme tanto como la otra... Me da la impresión (a tenor de esas críticas tan poco favorables sobre Plataforma) de que mi problema ha sido que he leído a Houellebecq al revés, que primero debía haber empezado por Las partículas... y seguido con Plataforma. Pero yo me pregunto si al fin y al cabo el orden en el que se leen las novelas de un determinado escritor es determinante para su valoración. Y mi respuesta es que no.

Encuentro que hay muchos temas recurrentes en este escritor que me están empezando a fastidiar. Hay ocasiones en que me da la impresión de que estoy leyendo una continuación de Plataforma, y me está decepcionando un poco. Yo que pensaba que había descubierto, por fin, un escritor contemporáneo que seguiría fielmente (aunque volveré a comprar alguna otra novela suya -o mejor, tomar prestada de la biblioteca pública-, a ver si esto es casualidad o caradura). De todas formas, merece la pena leerlo (al menos la novela que recomiendo), sobre todo si buscáis porno literario de verdad. De lo mejorcito, para mí, en ese terreno. Sobre las ampollas que ha levantado este escritor sobre racismo, pederastia, etc... bueno, que cada uno piense lo que quiera, pero yo creo que ahí está la libertad de expresión de todo el que se dedica a algún arte y a quien no le guste, que no lo lea.


Más sobre Houellebecq en Wikipedia, con enlaces a otras páginas.
Los amigos de Michel Houellebecq.
La auténtica ampliación del campo de batalla, reseña de Francisco Rosa Novalbos (comentario crítico de
Plataforma).
Plataforma, de Michel Houellebecq (El nihilismo como forma de evolución. Condena biológica)

Catacresis

Término de origen griego: katachresis de kata-chrao: "aprovecharse de; servirse".

Es una figura retórica que consiste en utilizar metafóricamente una palabra o expresión para designar una realidad que carece de un término apropiado para denominarla. En este sentido, se produce catacresis en expresiones lexicalizadas que se emplean con conciencia de que sean metáforas, como pata de la mesa; boca de riego; brazo de mar.

También se denomina catacresis a ciertas metáforas hiperbólicas como las que crea Góngora cuando describe a Polifemo: "un monte era de miembros eminente" o aquellas en las que conviven dos realidades diferentes, como esta de Quevedo: "Érase una nariz sayón y escriba", o la de Jorge Guillén: "Radiador, ruiseñor / del invierno".

Los veinte mejores libros de viajes de la historia

El diario británico Daily Telegraph ha elegido sus veinte mejores libros de viajes de la historia.

Algunos de ellos son:

  • En el camino, de Jack Kerouac (1957).
  • Viajes con Charley: en busca de América, de John Steinbeck (1960).
  • La playa, de Alex Garland (1996).
  • Miedo y asco en Las Vegas, de Hunter S. Thompson (1971).
  • The Great Railway Bazaar, de Paul Theoroux (1975).
  • Ahora brilla el sol, de Ernest Hemingway.
  • Homenaje a Cataluña, de George Orwell (1938).

Lista completa

[Visto en Informativos Telecinco.com]

Los 50 mejores poemas de la historia

Me he topado, navegando por el Facebook, con un listado de (según diversos lectores), los cincuenta mejores poemas de la historia que dejo aquí porque siempre viene bien para recordar buenas poesías o, lo que es mejor, descubrir otras nuevas:

1. Poema XX - Pablo Neruda
2. La Elegía - Miguel Hernández
3. Me gusta cuando callas - Pablo Neruda
4. Gacela de la terrible presencia - Federico García Lorca
5. Si el hombre pudiera decir - Luis Cernuda
6. Coplas a la muerte de su padre - Jorge Manrique
7. Nanas de la cebolla - Miguel Hernández
8. Cuerpo en alba - Emilio Prados
9. Amor constante más allá de la muerte - Francisco de Quevedo
10. Octubre - Juan Ramón Jiménez
11. Palabras para Julia - José Agustín Goytisolo
12. A un olmo seco - Antonio Machado
13. El remordimiento - Jorge Luis Borges
14. La canción del pirata - José Espronceda
15. No volveré a ser joven - Jaime Gil de Biedma
16. Nota biográfica - Gloria Fuertes
17. 3 (de Cancionero) - Garcilaso de la Vega
18. 13 (de La voz a ti debida) - Pedro Salinas
19. Se equivocó la paloma - Rafael Alberti
20. Lenta humedad - Vicente Aleixandre
21. Volverán las oscuras golondrinas - Gustavo Adolfo Bécquer
22. La princesa está triste - Rubén Dario
23. La aurora (de Poeta en Nueva York) - Federico García Lorca
24. Nocturnos - José Asunción Silva
25. Piedra de sol - Octavio Paz
26. Piedra negra sobre una piedra blanca - César Vallejo
27. Canción de invierno - Juan Ramón Jiménez
28. El otro - Jorge Luis Borges
29. Tú me quieres blanca - Alfonsina Storni
30. Veles e vents han mos desigs complir - Ausias March
31. Romance de Abenámar y el rey don Juan - autor desconocido
32. Oriente - Manuel Machado
33. XVIII - Lope de Vega
34. Noche - Vicente Huidobro
35. La poesía es un arma cargada de futuro - Gabriel Celaya
36. Campanas de Bastabales - Rosalia de Castro
37. ¡Ay de mi Alhama! - autor desconocido
38. Rimas - Gustavo Adolfo Bécquer
39. Lo que dejé por ti - Rafael Alberti
40. Soliloquio del farero - Luis Cernuda
41. Vida - Vicente Aleixandre
42. Hija del viento - Alejandra Pizarnik
43. Bizia lo - Xabier de Lizardi
44. Serán cenizas - José Angel Valente
45. Noche oscura - San Juan de la Cruz
46. Oda a la flor de Gnido (fragmento) - Garcilaso de la Vega
47. Olga Orozco - Olga Orozco
48. La fuente - Ruben Darío
49. Insomnio - Dámaso Alonso
50. Retrato - Antonio Machado

El Consistorio de Orihuela se luce con la ortografía

Leo en La Verdad.es que el Ayuntamiento de Orihuela ha quedado en ridículo (esto es mío) por las erratas que hay en muchas de las placas urbanas que han colocado. Así, en la placa colocada en la Plaza de la Fruta (Antonio Balaguer) hay nada menos que tres errores. El texto que explica por qué se la llama así aparece un "fué", un "mas" (como adverbio de cantidad), y falta un punto.

La placa de la Plaza de la Soledad (Teniente Linares) cuenta que "albergába una imágen", la de la calle el Vallé (Ballesteros Villanueva) comenta que la vía "recogia las aguas de escorrentía", y en la explicación de la calle San Juan (Antonio Piniés) falta un artículo.

Además de estos errores ortográficos, la oposición ha criticado redacciones poco claras o términos autóctonos cuyo significado debería haberse aclarado.

Como la curiosidad me corroía, me he metido en la página web del Ayuntamiento y ¡qué bien! he encontrado bastantes errores de sintaxis que ni mis alumnos cometen. Para empezar, en el siguiente enlace se puede ver a la Concejala de Cultura (según ellos, Concejal) sonriendo orgullosa debajo de una de las placas: Calle Lopez Pozas... sin la tilde.




El texto que abre la iniciativa tampoco tiene desperdicio. Además de estar todo escrito en mayúsculas (cosa horrorosa) se observa una total falta de respeto a la puntuación:

LA EDIL HA SEÑALADO QUE ESTA ES UNA FORMA DE HACER UN RECORRIDO POR LA CIUDAD MEDIANTE EL NOMBRE MÁS TRADICIONAL Y EMBLEMÁTICO, COMO ES EL CASO DE LA PLAZA NUEVA, LA CALLE DEL MOLINO, LA CALLE DE LA FERIA O LA MANCEBERÍA, CADA UNA DE LAS PLACAS VA ACOMPAÑADA DE UNA BREVE EXPLICACIÓN DEL SENTIDO QUE TENÍA EN LA ANTIGÜEDAD UTILIZAR ESTOS NOMBRES QUE HOY PERDURAN GRACIAS AL BOCA A BOCA, PASANDO DE GENERACIÓN EN GENERACIÓN.


Además de esto, en la página web se pueden encontrar otras joyas lingüísticas como "habran hinchables" (sin tilde y concordando el verbo con el CD: la forma correcta es "habrá hinchables"); chirriantes cultismos (junto con incomprensibles signos de interrogación y punto detrás de interrogante) como "Entrega de premios en la carpa sita en el recinto feria ?Los Huertos?." o "Matricula de honor".

Presumir de leer libros que no se han leído



Acabo de leer en Público que, según una encuesta realizada en el Reino Unido con motivo del Día Mundial del Libro, muchos británicos admiten haber leído libros solamente para impresionar a sus interlocutores. Algunos de los libros de los que presumen son 1984, de George Orwell, Guerra y Paz, de Tolstoi, y Ulises, de James Joyce.

Cuando se les preguntó qué autores leían con mayor gusto, un 61% de los encuestados citó a J.K. Rowling, la autora de la saga de Harry Potter y un 32% al autor de best-sellers John Grisham (jajaja... antes se pilla a un mentiroso que a un cojo).

A mí, personalmente, ya no hay nada que me sorprenda sobre todo después de que un amigo me dijera un día que para él era una pérdida de tiempo eso de leer y lo que hacía (porque lo consideraba mucho más práctico) era aprenderse las contraportadas de los libros para luego hablar sobre ellos o, al menos, decir que leía mucho. Lo que yo todavía no entiendo es por qué necesitaría decir que leía mucho si, en teoría para él, eso carecía de importancia... Pero bueno, aquí podemos entrar en un círculo vicioso (o, lo que es lo mismo, del absurdo) que no llevaría a ninguna parte.

En fin, ellos se pierden leer maravillas como Guerra y Paz o novelas tan visionarias como 1984 (Ulises sí que no me la he leído, pero es que me da una perezaaaaaa).

Las 20 palabras peor pronunciadas en español

(En rojo se indican las palabras mal pronunciadas)

Según los resultados de la encuesta realizada por SpinVox sobre la pronunciación de los españoles, la palabra peor pronunciada es viniste, que suele pronunciarse como veniste, ya que la mayoria de las formas y tiempos verbales del verbo "venir" comienzan por "ve".

La segunda en el ránking es la palabra trastorno, frecuentemente pronunciada como transtorno. Esto es así porque en español existe un grupo de palabras, como "transporte", "transcripción" o "transgredir", grupo en el que el hablante incluye por similitud la palabra "trastorno".

Siguiendo el estudio las siguientes palabras en las lista de las peor pronunciadas serían prejuicios pronunciada frecuentemente como perjuicios (que tiene otro significado muy distinto), e idiosincrasia, palabra de uso poco común y a la que la gente le suele cambiar la "s" por "c", resultando varias combinaciones como idiosincracia o idiocincracia. Inmediatamente por debajo de esta nos encontramos con sarpullido cuyo problema es el mismo. La gente confunde "s" con "z" y dice zarpullido.

Comentando los resultados del estudio, Adolfo Figueras, portavoz de SpinVox en España, señaló que "muchas palabras son difíciles de decir y cuando nos esforzamos en pronunciarlas correctamente, tomamos consciencia de cómo hablamos realmente".

Otro dato que este estudio ha revelado es el hecho de que hablar mal o no poder pronunciar ciertas palabras en la forma correcta no es cuestión que el hablante español se tome a risa. Un asombroso 47% afirmó sentirse avergonzado cuando no puede pronunciar una palabra y uno de cada cinco entrevistados admitió sentirse incómodo si es su pareja la que tiene problemas de dicción. Además, más de la mitad de las personas consultadas afirmó evitar el uso de palabras que le resultan complicadas de pronunciar para no parecer estúpidos, aunque esto no evita que más del 43% de la gente admitiera corregir a quien pronuncia una palabra de forma incorrecta.

A la luz de todos estos datos, Figueras agregó: "Estamos fascinados por la forma de hablar de la gente, nuestro sistema de conversión automático de voz a contenido nos permite estudiar con total precisión estas formas de expresión, incluyendo las malas pronunciaciones. Esto implica que las personas pueden confiar en que sus mensajes, convertidos a textos y entregados ya sea por SMS o por correo electrónico, serán auténticos y contendrán la esencia de su voz."


Lista de las 20 palabras peor pronunciadas del lenguaje español con su respectiva forma errónea:

Viniste - veniste

Trastorno - transtorno

Prejuicios - perjuicios

Idiosincrasia - idiosincracia

Sarpullido - zarpullido

Ineptitud - inaptitud

Madrid - Madri

Esparadrapo - esparatrapo

Helicóptero - helicotero

Fortísimo - fuertísimo

Croqueta - cocreta

Tortícolis - torticulis

Popurrí - pupurri

Pobre - probe

Restricción - restrincción

Haya - Haiga

Mahonesa - bayonesa

Pamplona - plamplona

Solidaridad - sodilaridad

Institucionalización - institutonalización

[Visto en: La flecha, diario de ciencia y tecnología]

Bonita clasificación de los cuentos

Hay cuentos y cuentistas para todos los gustos. Más todavía, los cuentos, al igual que sus autores, tienen diversas formas, tamaños y contenidos. Así hay cuentos largos como Julio Cortázar y cuentos cortos como Tito Monterroso; cuentos livianos como Julio Ramón Ribeyro y cuentos pesados como Lezama Lima; cuentos chuecos como Augusto Céspedes y cuentos borrachos como Edgar Allan Poe; cuentos humorísticos como Bryce Echenique y cuentos angustiados como Franz Kafka; cuentos eruditos como JL Borges y cuentos dandys como Óscar Wilde; cuentos pervertidos como Marqués de Sade y cuentos degenerados como Charles Bukowski; cuentos decentes como Antón Chéjov y cuentos eróticos como Anaîs Nin; cuentos del realismo social como Máximo Gorki y cuentos del realismo mágico como García Márquez; cuentos suicidas como Horacio Quiroga y cuentos tímidos como Juan Rulfo; cuentos naturalistas como Guy de Maupassant y cuentos de ciencia-ficción como Isaac Asimov; cuentos psicológicos como William Faulkner y cuentos intimistas como JC Onetti; cuentos de la tradición oral como Charles Perrault y cuentos infantiles como HC Andersen; cuentos de la mina como Baldomero Lillo, cuentos rurales como Ciro Alegría, cuentos urbanos como Mario Benedetti y así, como estos ejemplos, hay un montón de cuentos como hay de todo en la viña del Señor. El saber elegirlos no es responsabilidad del escritor sino un oficio que le corresponde al lector.


[Fragmento de Lecciones sobre el arte de escribir cuentos breves, Víctor Montoya]

El lenguaje del chat, mejor visto

Varios filólogos analizan con menos dramatismo que antaño cómo se utiliza del idioma en Internet, aunque tal vez lo más llamativo del reportaje sea que los sms no son tan modernos como pensamos.

Eufemismos

Me ha llegado por email un vídeo que trata, en clave de humor, el nuevo lenguaje psicológico, que pone nombre a cosas que hasta ahora no se consideraban enfermedades. Por ejemplo, el "síndrome postvacacional", que es lo que toda la vida se ha llamado "tener ganas de tocarse los huevos"

Último grito editorial: los vampiros


Parece ser que el último grito editorial es el de los vampiros a la vista de la cantidad de libros vendidos de la escritora de moda: Stephenie Meyer, autora de la saga Crepúsculo (que también es una recién estrenada película que ya es número uno de taquilla en España).

La novela se deja leer, aunque es muy previsible y los personajes un pelín ñoños. 

Aunque para mí el Drácula más tenebroso, insuperable y maravilloso es y será, siempre, el de Bram Stoker (si nunca habéis leído nada de vampiros, empezad por esta), os dejo un enlace al reportaje de El País sobre el nuevo fenómeno editorial: Un ejército de monstruos, por si ya estáis pensando en los regalitos para Navidades.



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