Esta palabra viene del francés antiguo
gouliard. La RAE recoge dos acepciones:
- La primera, como adjetivo, significa: "Dado a la gula y a la vida desordenada; seguidor del vicio y del demonio personificado en el gigante bíblico Goliat".
- La segunda, como sustantivo, se refiere a un clérigo o estudiante vagabundo de la Edad Media, que llevaba vida irregular.
Aparentemente, el nombre procede de gula («goloso»), por su insaciable apetito, y de la analogía fonética de Golias, que procede del gigante bíblico
Goliat, al que se identificaba desde antiguo con el diablo. Desamparados por la Iglesia, se hacían itinerantes, vagabundos, de espíritu transgresivo y provocador.

A mediados del siglo XIII, deambulaban por las tabernas, universidades y otros lugares públicos, cantando y declamando sus poemas satíricos, un tanto cínicos, muchas veces denunciando los abusos y la corrupción de la propia Iglesia, o poemas eróticos, frecuentemente muy osados. Las composiciones, casi siempre anónimas, son muy diversas: desde poemas sencillos hasta otros muy elaborados y retóricos.
Su tendencia al amor, al juego y al vino marcan sus composiciones poéticas reunidas en los
Carmina Burana, nombre dado a la colección de cantos goliardos de los siglos XII y XIII.

En España, los goliardos eran llamados
sopistas y, de ellos, derivaría la actual
tuna por su carácter alegre y pícaro.
[Imágenes: la primera la he tomado de Bitácora de lengua; la segunda es el Codex Buranus (Carmina Burana)]