Americanah, Chimamanda Ngozi Adichie

Princeton, en verano, no olía a nada, y si bien a Ifemelu le gustaba el plácido verdor de los numerosos árboles, las calles limpias y las casas regias, las tiendas con precios exquisitamente prohibitivos y el aire tranquilo e imperecedero de elegancia ganada a pulso, era eso, la falta de olor, lo que más la atraía, quizá porque las otras ciudades estadounidenses que conocía bien poseían olores muy característicos.

Así empieza un libro que me ha encantado, Americanah, de la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie, que escribió en 2013 (publicado en España en junio de 2017).




Es una historia de amor a lo largo de tres décadas y tres continentes, la historia de cómo se crea una identidad al margen de los dictados de la sociedad y sus prejuicios.


¿De qué va?




Americanah habla de la inmigración en Estados Unidos desde el punto de vista de una estudiante de literatura nigeriana. Estamos a mediados de los 90. En el marco de una dictadura militar y en una Nigeria que ofrece poco o ningún futuro, Ifemelu y Obinze, dos adolescentes, se enamoran apasionadamente. Obinze siempre ha soñado con vivir en Estados Unidos, pero es Ifemelu quien consigue el visado para vivir con su tía en Brooklyn y estudiar en la universidad. Mientras Obinze lucha contra la burocracia para reunirse con Ifemelu, ella se encuentra en una América donde nada es como se imaginaba, comenzando por la importancia del color de su piel. Esa conciencia de raza la llevará a crear el blog Raza o Curiosas observaciones  a cargo de una negra no estadounidense sobre el tema de la negritud en Estados Unidos en el que escribe su visión sobre los negros que viven en América. Y es en este continente cuando es consciente de su raza.

Los temas que trata Chimamanda Adichie en su obra van desde el feminismo a la inmigración y del sexismo a la problemática racial. La escritora ha recibido numerosos premios por sus obras. Actualmente vive en Nigeria. Imparte talleres de escritura creativa.

Elvira Lindo ha escrito el prólogo a la novela bajo el título “Cuando las novelas son necesarias”.

 


¿Por qué me ha gustado?

👉Porque Chimamanda tiene un estilo fluido y ameno. 

👉Porque la narración se combina con algunas entradas del blog, lo que contribuye a dar un toque realista a la historia.

👉Porque ya desde el primer capítulo nos metemos de lleno en el pasado de los protagonistas, un viaje en el tiempo motivado por dos elementos que sirven de pivote: el calor y el pelo. De esta manera, vamos conociendo cómo surge la historia de amor de Ifemelu y Obinze, así como la situación que les ha llevado al momento actual. El pelo se va a convertir, además, en el rasgo físico más rechazado por las mujeres negras en su obsesión (no sé si es la palabra más adecuada) por ser aceptadas en la sociedad blanca de EE.UU.

[...] para esta entrevista necesito ofrecer una imagen profesional, y profesional equivale a lacio, y si fuera rizado, tendría que ser un rizado de mujer blanca, con rizos sueltos o, en el peor de los casos, bucles, pero nunca crespo.


👉Por la fluidez de los diálogos, la evolución de los personajes (en continuo aprendizaje), las personalidades tan singulares de cada uno de ellos... Y todo ello bajo el enorme interés que tiene el problema social de los inmigrantes africanos, acentuado en el caso de las mujeres.

Ha sido, en definitiva, una gozada leer esta novela y al mismo tiempo aprender tanto sobre esta realidad social a la que, al menos yo, no he prestado apenas atención. Pendientes quedan otras novelas de esta gran narradora.

Nota: 10/10


Además de todos los galardones y premios que ha recibido, el libro fue seleccionada por los ciudadanos de Nueva York como el libro ganador de la campaña «One Book, One New York» 2017.



Pequeños grandes cuentos


Un microrrelato (o microcuento o minicuento) es una construcción literaria narrativa diferente de la novela o del cuento. 

En todas las literaturas existen microgéneros literarios: el haiku japonés, las greguerías, las fábulas, las parábolas, el chiste, los relatos sufíes… 

Al igual que en los relatos extensos, un microrrelato, por pequeño que sea, ha de contar al menos dos historias: una es muy visible, y la otra es una reflexión que corre paralela en otro punto de la realidad. 

El cuento breve es tiempo concentrado, tan concentrado que, algunas veces, puede estar compuesto sólo por un título y una frase. Ahí tenemos El dinosaurio, de Augusto Monterroso:

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

Con solo siete palabras, Monterroso cuenta una historia, rompe la frontera entre el sueño y la realidad, y nos hace imaginar mil posibilidades. Podemos escribir lo que sucedió antes, o lo que tal vez pasaría después, pero ya estará dicho todo en esa frase. 

Otro relato de una línea es El hombre invisible, de Gabriel Jiménez Emán:

Aquel hombre era invisible, pero nadie se percató de ello.

Terminamos con Antón Chéjov quien, acaso sin saberlo, anotó en su cuaderno de apuntes una anécdota que bien podía haber sido un cuento condensado:

Un hombre, en Montecarlo, va al casino, gana un millón, vuelve a casa, se suicida.

Lástima que el ruso dejó esta idea entre sus apuntes como un diamante no pulido. De lo contrario, este podía haber sido el cuento breve más perfecto sobre la vida de un millonario suicida.

Fotografía de Paco80 en Flickr.

La casa del número 13

La casa del número 13



La superstición no iba con ella, así que cuando le dijeron que el número de la casa recién adquirida era el 13, contestó que le daba igual.

Desde que se mudó, no hemos vuelto a hablar, y de esto hace ya casi un año.

Lo que más me mosqueó es que los vecinos de Castro Caldelas, al preguntarles por mi amiga, no sabían, ni siquiera, que esa casa había vuelto a habitarse.







La desconocida

La desconocida



No tardé en darme cuenta de que, aunque la desconocida pronunciaba sonidos articulados y parecía tener su propio lenguaje, ni la entendíamos los de la casa, ni ella nos comprendía a nosotros. Los sonidos que emitía no se parecían a ninguna de las lenguas que hablábamos los nativos. La desconocida parecía cada vez más nerviosa. No dejaba de señalar al exterior, a sí misma y a todos nosotros, como si un grave peligro nos acechase. Puedo decir que nunca vi, en mi vida, una cara que reflejara tanta desesperación y miedo.

Todo sucedió en menos de un minuto. De repente, y sin apenas darnos tiempo de reaccionar, cayó abatida de rodillas sobre la alfombra y un grito desgarrador salió de su garganta al tiempo que la puerta de la casa se abría con gran estruendo y siete enanos, a cada cual más terrorífico, irrumpían en la estancia al grito de aihooooooo. Hasta que no me fijé bien no vi que entre las armas que cada uno portaba había hachas, bayonetas, machetes, dagas y hasta katanas.





Emily Dickinson

Emily Dickinson, poeta estadounidense nacida en 1830, pasó 25 años recluida, por iniciativa propia, en su habitación, en la casa de sus padres. ¿La causa? Posiblemente por fobia a la gente. Los cambios comenzaron, por lo visto, un tanto repentinamente: comenzó a vestirse de blanco y a rehuir las visitas y las salidas. Parece que durante los últimos quince años de su vida nadie la volvió a ver, con la excepción de los más próximos a ella.




Cuando murió, en 1886, descubrieron cerca de cuarenta volúmenes encuadernados a mano, que contenían más de ochocientos poemas escritos por ella y desconocidos por todos. Sus poemas se publicaron cuatro años después de su muerte.

Poema 37
Corazón, le olvidaremos
en esta noche tú y yo.
Tú, el calor que te prestaba.
Yo, la luz que a mí me dio.

Cuando le hayas olvidado
dímelo, que he de borrar
aprisa mis pensamientos.
Y apresura tu labor
no sea que en tu tardanza
vuelva a recordarle yo.

Ahora la casa y la habitación pueden visitarse en Massachusetts, según se comenta en Diario del viajero.

Puedes ver más sobre esta escritora en EmilyDickinsonMuseum (en inglés).

Un par de sonetos metaliterarios

El soneto es una estructura poética procedente de Italia formada por catorce versos divididos en cuatro estrofas: las dos primeras de cuatro versos (cuartetos) y las dos últimas de tres versos cada una (tercetos). El esquema métrico del soneto clásico es ABBA ABBA CDC DCD, rima que con el Modernismo sufre algunas modificaciones.

Aquí dejo dos geniales sonetos de dos poetas geniales que juegan con el arte de su elaboración.



Alfa y omega, Manuel Machado
Cabe la vida entera en un soneto
empezado con lángido descuido,
y apenas iniciado ha transcurrido
la infancia, imagen del primer cuarteto.

Llega la juventud con el secreto
de la vida, que pasa inadvertido,
y que se va también, que ya se ha ido,
antes de entrar en el primer terceto.

Maduros, a mirar a ayer tornamos
añorantes, y ansiosos a mañana
y así el primer terceto malgastamos.

Y cuando en el terceto último entramos
es para ver con experiencia vana
que se acaba el soneto... Y que nos vamos.

Soneto de repente, Lope de Vega

Un soneto me manda hacer Violante;
en mi vida me he visto en tal aprieto,
catorce versos dicen que es soneto
burla burlando, van los tres delante.

Yo pensé que no hallara consonante
y estoy a la mitad de otro cuarteto;
mas si me veo en el primer terceto,
no hay cosa en los cuartetos que me espante.

Por el primer terceto voy entrando,
y aún parece que entré con pie derecho,
pues fin con este verso le voy dando.

Ya estoy en el segundo, y aún sospecho
que estoy los trece versos acabando:
contad si son catorce y está hecho.

Beatriz Portinari

Hoy hablamos de musas, en concreto de una muy especial, Beatriz Portinari, idealizada por Dante Alighieri en la Divina Comedia.

Enlace
Dante encuentra a Beatriz en el puente de Santa Trinita, de Henry Holiday

Acabo de volver de Florencia y una de las visitas que más me llamó la atención fue la de la pequeña iglesia en la que está la tumba de Beatriz. Santa Margherita dei Cerchi se encuentra en un pequeño callejón perpendicular a la Vía de Dante Alighieri (una de las que convergen en la Piazza de la República). Mi manía de meterme en callejones vacíos de turistas me llevó al feliz descubrimiento de este lugar.

Al entrar, lo primero que sorprende es la oscuridad reinante y el ambiente un tanto tétrico. La iglesia se ilumina tenuemente por unos cirios, aunque hay una especie de caja eléctrica en la que se invita a echar una moneda para iluminarla. Un fondo musical de órgano con un coro de voces que parecen de niños ambienta el lugar, dándole un aire de auténtica película de terror gótico. A ambos lados de la iglesia, apoyados en las paredes, se encuentran varios cuadros (que también parecen pintados por niños) con escenas en las que, me imaginé, se reflejaban diferentes momentos de ese encuentro (supuesto) entre el poeta y su musa. Me pareció ver a un Pinocho, aunque igual fueron imaginaciones mías, ya traspuesta por el ambiente.

Interior de la iglesia (Fuente de la foto)

Pues bien, en esa iglesia está enterrada la famosa Beatriz Portinari, en una tumba de lo más "mona" adornada con un pequeño ramo de flores (la foto la he tenido que tomar prestada de Wikipedia porque la mía, hecha con el móvil, no se ve tan bien).



Durante sus años de estudio, Dante Alighieri coincidió con el poeta Guido Cavalcanti, representante del dolce stil nuovo (que significa "dulce estilo nuevo"; muy resumidamente se puede decir que es el marbete con el que se conoce a un grupo de poetas italianos toscanos del siglo XIII que recogen, en su poesía, elementos de la tradición trovadoresca e introducen un nuevo concepto del amor que culminaría en Petrarca) y de quien se convirtió en discípulo. Según explica en su autobiografía, en 1274 vio por primera vez a Beatriz Portinari, cuando ella contaba ocho años y él tan sólo uno más; el apasionado y platónico enamoramiento de Dante tendría lugar al coincidir de nuevo con ella nueve años más tarde. Sobre este encuentro no hay nada que lo afirme o desmienta, porque ni siquiera el propio Dante hace referencia a él. Lo que sí parece ser cierto es que la joven pertenecía a una familia muy rica e importante que, cuando se mudaron a Florencia, vivieron en una casa cercana a la de Dante.

La influencia de la poesía trovadoresca y estilnovista sobre Dante Alighieri queda reflejada en su Vita nuova, conjunto de poemas y prosas dirigidos a Beatriz, razón de la vida del poeta y también de sus tormentos, y sus Rime Petrose, dirigidas a una amada supuesta, a la que escribe sólo para disimular ante los demás su verdadero amor. El juego poético-amoroso oscila entre la pasión imposible y la espiritualizada idealización de la figura de su amada, como podemos leer en el siguiente soneto:

Amor brila en los ojos de mi amada,
y se torna gentil cuando ella mira:
donde pasa, todo hombre al verla gira
y a quien tiembla el alma enamorada.

Anochece si esconde su mirada,
y por volverla a ver todo suspira:
ante ella la soberbia huye y la ira;
bellas, honrad conmigo a mi adorada.

Feliz mil veces quien la ve y la siente;
al nacerle el alma al punto empieza
todo humilde pensar, toda dulzura,

y no sabe, al mirarla sonriente,
si en ella se excedió naturaleza,
o el milagro gentil tanta hermosura.

Es un curioso lugar que merece la pena no perderse.

MÁS INFORMACIÓN:
- Se pueden encontrar más sonetos y fragmentos de Dante en A media voz.


Novelas sobre el fin del mundo

En el blog Fronteras hay una interesante entrada con una selección de novelas de ciencia ficción que narran un mundo arrasado por plagas, accidentes, invasiones, etc. De las diez que hay en este ránking, solo he leído una: Ensayo sobre la ceguera, de Saramago (de la que guardo un buen recuerdo). 


[Fotograma de la película A ciegas, basada en la novela de Saramago]

En la introducción habla de 1984, Un mundo feliz y Farenheit 451, todas ellas clásicos de imprescindible lectura.


Quijote interactivo


La Biblioteca Nacional ha subido a la red la edición original e interactiva de Don Quijote de la Mancha, de Cervantes. Con este proyecto, denominado Quijote interactivo, se ofrece la posibilidad de acceder a las versiones de 1605 y 1615 con una música de fondo muy apropiada.

En la web se ofrece, además, un mapa con las aventuras donde transcurrieron los avatares de don Quijote; un esquema con las ediciones que se sucedieron por la misma época; un apartado para los libros de cabellería, en donde se examinan las relaciones del texto de Cervantes con los de otros héroes caballeresco, o la vida en la España del siglo XVII (gastronomía, danza, juegos...).

En fin, una maravilla al alcance de todos para poder disfrutar de una manera distinta del libro más importante de la literatura universal.

Historia contada con señales de tráfico

He visto por la red esta historia contada con señales de tráfico. Me ha parecido divertida, así que la incluyo aquí. No puedo poner datos de autoría, porque no los he encontrado.

Si necesitas verla más ampliada, puedes pinchar sobre la imagen.



Y tú... ¿te atreverías a relatar una historia con iconos?

"Primeras letras", Eduardo Galeano


 

De los topos, aprendimos a hacer túneles.
De los castores, aprendimos a hacer diques.
De los pájaros, aprendimos a hacer casas.
De las arañas, aprendimos a tejer.
Del tronco que rodaba cuesta abajo, aprendimos la rueda.
Del tronco que flotaba a la deriva, aprendimos la nave.
Del viento, aprendimos la vela.
¿Quién nos habrá enseñado las malas mañas? ¿De quién aprendimos a atormentar al prójimo y a humillar al mundo?

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