Virginia y Edgar

Hace muchos, muchos años 
en un reino junto al mar 
vivió una doncella que tal vez conozcas 
llamada Annabel Lee.

Así comienza el poema Annabel Lee, el último escrito por Edgar Allan Poe. Pero, ¿quién era Annabel Lee? 

La hipótesis más plausible es que se trata de Virginia Eliza Clemm, prima, esposa y (me apetece pensar) gran amor de Edgar.




Ambos éramos niños
en este reino junto al mar

Virginia Eliza Clemm tenía 7 años cuando se conocieron. Edgar tuvo que ir a vivir a Baltimore a la casa de su tía Maria Poe (la madre de Virginia) tras el fallecimiento del hermano mayor de Edgar.

Pero no fue un amor a primera vista. Fue un amor cocinado a fuego lento, fruto de la convivencia. Cuando Edgar fue a vivir con su tía Maria, se enamoró de una vecina, Mary Devereaux. Y era su prima Virginia quien hacía de mensajera entre los enamorados.

Al poco tiempo, Edgar tuvo que mudarse por trabajo y ya por aquel entonces estaba enamorado de su prima y quería casarse con ella. Pero Virginia solo tenía 13 años. Me imagino que la madre y demás familiares verían poco menos que escandaloso ese matrimonio (él tenía 27 años), aunque finalmente acaba fiándose de las buenas intenciones de Edgar y de la libre decisión de Virginia. La ceremonia se celebra en 1836. 


Y esta doncella vivía sin otro pensamiento
que amarme y ser amada por mí.

El significado de doncella es "mujer joven, especialmente la que es virgen". Y esa palabra es lo que ha llevado a algunos biógrafos a la conclusión de que Virginia murió siendo virgen. Es decir, que en los once años de matrimonio, los esposos no mantendrían relaciones sexuales. En opinión de los biógrafos, a Edgar las mujeres y el sexo no le interesaban demasiado.

Cuesta creer algo así sobre todo teniendo en cuenta los rumores que, ciertos o no, circularon referentes a Edgar y sus infidelidades.    

Virginia, harta de tanto flirteo, escribió un poema a su marido que es una preciosa declaración de amor, fechado un 14 de febrero. Tuvo, además, la maestría de formar un acróstico (las primeras letras de cada verso forman el nombre de su marido).

Virginia le pide a Edgar alejarse, huir, vivir su amor de una manera tranquila y serena. Es el tópico del Beatus Ille: dichoso aquel que disfruta de la tranquilidad del campo lejos del caos de la ciudad: "Dame una cabaña por hogar [...] lejos del mundo con sus pecados y sus preocupaciones / En perfecta calma gozaremos apartados del mundo y sus reclamos".


He aquí la traducción:


Virginia habla "del cotilleo de muchas lenguas", es decir, de las murmuraciones sobre los flirteos de Edgar. 

Pero Edgar no la escucha. O no sabe complacerla. 

Amaba profundamente a su esposa, pero no puede evitar tontear con otras mujeres. Quizás sea cierto que no hubo engaño. Quizás sea cierto que las malas lenguas provocaron la caída de un hombre que pecó de ingenuo. Quizás no hubiera más que confianza y amistad entre él y las otras mujeres, todas escritoras, poetas, admiradoras de Poe, editor de muchas de ellas al publicar sus escritos en el periódico del que era copropietario. Pero llega un día en que una de estas mujeres, obsesionada con Poe, se convierte en un grano en el culo. Siempre hay alguien.

"Ellet me ha asesinado", llega a decir Virginia en su lecho de muerte.

¿Por qué dice esto Virginia? Merece la pena detenerse un momento y contarlo.



 El  CULEBRÓN 

Fanny, la amiga coqueta



Estamos en 1845. 

Poe elogia en una conferencia en Nueva York a una famosa poeta estadounidense, Frances Sargent Osgood (más conocida como Fanny). Ella le escribe para agradecerle los elogios. Edgar publica una selección de poemas suyos en el periódico del que era copropietario. Algunos de esos poemas estaban dedicados a Edgar. Por su parte, Edgar escribió poemas dedicados a Fanny. Parece ser que la coquetería no fue más allá que ese intercambio poético/epistolar. 

Virginia estaba encantada con la influencia que Fanny ejercía sobre Edgar y la invita a menudo a su casa ya que veía que su marido no empinaba tanto el codo cuando Fanny estaba cerca.


Elizabeth Ellet, la celosa enamorada



Edgar estaba en la cima de su carrera (acaba de publicar El cuervo). 

Entra en escena otra de sus admiradoras: Elizabeth F. Lummis Ellet (también escritora y a quien llamaremos Ellet). Enamorada de Poe, sentía unos celos terribles de la relación del escritor con otras mujeres, especialmente con Fanny, con quien tenía tan buen rollo. Él, sin embargo, no quería nada con Ellet. Tacto el hombre tenía poco (por no decir nada), porque no se le ocurre otra cosa que escribir en una carta dirigida a otra mujer (Sarah Ellen Whitman, con la que estuvo a punto de casarse al año de enviudar) que el amor de Ellet por él es repugnante. A pesar de todo, continuó manteniendo relación (de editor) con ella ya que le publicó varios poemas en el periódico. No contaba con que Ellet era tan retorcida como los tirabuzones que lucía.

Un día, Ellet estaba de visita en casa de Edgar y Virginia. Abusando de la confianza de los anfitriones, descubrió unas cartas escritas por Fanny a Edgar (Ellet dijo que se las había enseñado Virginia). Ellet, menudo bicho malo, contactó con Fanny para advertirle de que tuviera cuidado con sus indiscreciones y que convendría que recuperase esas cartas. Me imagino que le diría que Edgar podía sacarlas a la luz y la otra se lo creyó. La inocente sardina picó el anzuelo. Junta a una persona diestra en el arte de meter cizaña con otra fácilmente manipulable, y tendrás como resultado un perfecto títere a tu disposición.

Fanny envió a una intermediaria a buscar las cartas. Edgar, molesto por semejante violación de su intimidad, las llamó "metomentodos" y le sugirió a Ellet que cuidase sus propias cartas (en una de las cartas ella le pedía a Edgar que le visitara en su residencia esa noche).

Así que Edgar cogió las cartas de Ellet y se las llevó a su casa. 


William Lummis, el hermano de Ellet

Ellet tiene ganas de seguir con la guerra y lanza su siguiente movimiento. Niega que Edgar le haya devuelto las cartas. Así que le pide a su hermano, William Lummis, un coronel de armas tomar, que intermedie. 

William no cree a Edgar cuando este le dice que ya se las devolvió a Ellet. Edgar le asegura que sí. William, señalando al escritor con el dedo índice, le amenaza de muerte.  


Thomas Dunn English, el "amigo" de Edgar

La cosa se va liando por momentos y los incrédulos crecen como setas en el bosque. 

Temiendo por su vida, Edgar le pide una pistola a su amigo Thomas Dunn English. Pero tampoco Thomas le cree. Ni siquiera cree en la existencia de esas cartas. "Cría cuervos y te sacarán los ojos", debió de pensar Edgar. Con semejante amigo, quién quiere enemigos.

Edgar, enfadado, se enzarza en una pelea con English. Cada cual se proclamaría vencedor en este duelo a puñetazo limpio.


Samuel, el marido de Fanny

Fanny y su marido llevaban un tiempo separados. Eso no evita que el marido, Samuel Stillman Osgood (famoso retratista) amenazase con demandar a Ellet a menos que esta se disculpara públicamente. 

Ellet, herida en su orgullo, no iba a dar su brazo a torcer. Después de la que había liado, reconocerlo hubiera significado una humillación pública y admitir unos sentimientos hacia Poe que sin duda ya no sentía. Más bien, a estas alturas, debía de odiarle a muerte. Así que sin remordimientos de ningún tipo juró y perjuró que toda la culpa había sido de Edgar, insinuando además que era un alcohólico y que era "proclive a actos de locura". 

La mecha ya estaba encendida. Los enemigos del escritor, frotándose las manos, vieron aquí su oportunidad. La locura de Edgar Allan Poe comenzó a hacerse pública a través de la prensa. Mezcla infidelidades, cartas picantes, alcohol y locura y ya tenemos la perfecta combinación morbosa para un cóctel de desprestigio. 

"Esto te pasa por no haber querido ser mi amante", debió de pensar Ellet en voz alta frente a alguna foto del escritor. 

Como antagonista es un personaje maravilloso.



Virginia, la sufrida esposa 

El escándalo va remitiendo al mismo tiempo que Fanny y Samuel se reconcilian. Poco a poco las aguas vuelven a su cauce y cada cual retoma su vida. 

¿Y cómo está Virginia? 

Virginia, amante esposa de Edgar, mujer noble, leal y sensible, queda muy afectada por todo el escándalo. Hay que añadir que desde hacía algún tiempo recibía cartas anónimas sobre las indiscreciones de Edgar. Sería fácil deducir quién estaba detrás de estos anónimos. Y Virginia lo sabe. Por eso, en su lecho de muerte, dirá: "Ellet me ha asesinado".

Virginia se siente cada vez más débil. La familia lleva ya un tiempo viviendo en una casa de campo, a varios kilómetros de Nueva York. La tuberculosis (misma enfermedad que llevó a la tumba a la madre de Edgar) mina día a día su salud. Edgar, tras un periodo de abstinencia, ha vuelto a la bebida. Virginia sabe que el fin está cerca y le pide a su madre que cuide de su "pobre Eddy".



(como todos saben
en este reino junto al mar)
el viento salió de la nube por la noche
para helar y matar a mi Annabel Lee.

Tras cinco años de enfermedad, Virginia se muere un 30 de enero de 1847, con tan solo 24 años. Edgar, lleno de tristeza, no quiere ver el cadáver. El recuerdo que desea mantener es el de ella viva.

Pocas horas después de su muerte, el escritor se da cuenta de que no tiene ningún retrato de ella y encarga que le hagan uno en acuarela. El dibujante la retrata de lado, con la cabeza un poco ladeada y una ligera papada. Es un retrato hecho a partir del cadáver.


y cuando llega la marea nocturna, 
me acuesto justo al lado
de mi amada -mi amada- mi vida y mi prometida
en su sepulcro allí junto al mar
en su tumba junto al ruidoso mar.


Edgar se siente desolado.

Amigos cercanos dicen que "Tras su muerte, no parecía importarle vivir una hora, un día, una semana o un año; ella era todo para él".

Otro amigo escribió: «Muchas veces, tras la muerte de su amada esposa, fue visto en una medianoche de invierno, sentado junto a su tumba, casi helado en la nieve».

Al mismo tiempo, Edgar continúa cortejando a otras mujeres. Es la cara y la cruz de una misma moneda. Es la inestabilidad de un hombre que siente que lo ha perdido todo. Quizás por eso mismo, lo único que puede hacer es lanzarse al vacío. Total, ya todo da igual. Por un lado, se apoya en las mujeres: por otro, en el alcohol. 

Hay, incluso, proyectos de matrimonio, todos frustrados; uno con fecha concreta: el 17 de octubre de 1849, que nunca llegará a celebrarse. Parece que Edgar vuelve a ser feliz. Se le ve contento y animado de nuevo.  Pero un día, desaparece. Nadie sabe qué es de él.

Un 3 de octubre de 1849 alguien le ve en las calles de Baltimore. Lleva unas ropas que no son las suyas y su estado es delirante. Pocos días después, el 7 de octubre, muere en el hospital sin saber la causa. Tenía 40 años. Hace solo dos años que murió Virginia. Edgar no ha soportado vivir más tiempo sin su amada, su vida, su prometida.


Collage digital de Cris Rivero





Fuente principal: Wikipedia.


 

Americanah, Chimamanda Ngozi Adichie

Princeton, en verano, no olía a nada, y si bien a Ifemelu le gustaba el plácido verdor de los numerosos árboles, las calles limpias y las casas regias, las tiendas con precios exquisitamente prohibitivos y el aire tranquilo e imperecedero de elegancia ganada a pulso, era eso, la falta de olor, lo que más la atraía, quizá porque las otras ciudades estadounidenses que conocía bien poseían olores muy característicos.

Así empieza un libro que me ha encantado, Americanah, de la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie, que escribió en 2013 (publicado en España en junio de 2017).




Es una historia de amor a lo largo de tres décadas y tres continentes, la historia de cómo se crea una identidad al margen de los dictados de la sociedad y sus prejuicios.


¿De qué va?




Americanah habla de la inmigración en Estados Unidos desde el punto de vista de una estudiante de literatura nigeriana. Estamos a mediados de los 90. En el marco de una dictadura militar y en una Nigeria que ofrece poco o ningún futuro, Ifemelu y Obinze, dos adolescentes, se enamoran apasionadamente. Obinze siempre ha soñado con vivir en Estados Unidos, pero es Ifemelu quien consigue el visado para vivir con su tía en Brooklyn y estudiar en la universidad. Mientras Obinze lucha contra la burocracia para reunirse con Ifemelu, ella se encuentra en una América donde nada es como se imaginaba, comenzando por la importancia del color de su piel. Esa conciencia de raza la llevará a crear el blog Raza o Curiosas observaciones  a cargo de una negra no estadounidense sobre el tema de la negritud en Estados Unidos en el que escribe su visión sobre los negros que viven en América. Y es en este continente cuando es consciente de su raza.

Los temas que trata Chimamanda Adichie en su obra van desde el feminismo a la inmigración y del sexismo a la problemática racial. La escritora ha recibido numerosos premios por sus obras. Actualmente vive en Nigeria. Imparte talleres de escritura creativa.

Elvira Lindo ha escrito el prólogo a la novela bajo el título “Cuando las novelas son necesarias”.

 


¿Por qué me ha gustado?

👉Porque Chimamanda tiene un estilo fluido y ameno. 

👉Porque la narración se combina con algunas entradas del blog, lo que contribuye a dar un toque realista a la historia.

👉Porque ya desde el primer capítulo nos metemos de lleno en el pasado de los protagonistas, un viaje en el tiempo motivado por dos elementos que sirven de pivote: el calor y el pelo. De esta manera, vamos conociendo cómo surge la historia de amor de Ifemelu y Obinze, así como la situación que les ha llevado al momento actual. El pelo se va a convertir, además, en el rasgo físico más rechazado por las mujeres negras en su obsesión (no sé si es la palabra más adecuada) por ser aceptadas en la sociedad blanca de EE.UU.

[...] para esta entrevista necesito ofrecer una imagen profesional, y profesional equivale a lacio, y si fuera rizado, tendría que ser un rizado de mujer blanca, con rizos sueltos o, en el peor de los casos, bucles, pero nunca crespo.


👉Por la fluidez de los diálogos, la evolución de los personajes (en continuo aprendizaje), las personalidades tan singulares de cada uno de ellos... Y todo ello bajo el enorme interés que tiene el problema social de los inmigrantes africanos, acentuado en el caso de las mujeres.

Ha sido, en definitiva, una gozada leer esta novela y al mismo tiempo aprender tanto sobre esta realidad social a la que, al menos yo, no he prestado apenas atención. Pendientes quedan otras novelas de esta gran narradora.

Nota: 10/10


Además de todos los galardones y premios que ha recibido, el libro fue seleccionada por los ciudadanos de Nueva York como el libro ganador de la campaña «One Book, One New York» 2017.



Pequeños grandes cuentos


Un microrrelato (o microcuento o minicuento) es una construcción literaria narrativa diferente de la novela o del cuento. 

En todas las literaturas existen microgéneros literarios: el haiku japonés, las greguerías, las fábulas, las parábolas, el chiste, los relatos sufíes… 

Al igual que en los relatos extensos, un microrrelato, por pequeño que sea, ha de contar al menos dos historias: una es muy visible, y la otra es una reflexión que corre paralela en otro punto de la realidad. 

El cuento breve es tiempo concentrado, tan concentrado que, algunas veces, puede estar compuesto sólo por un título y una frase. Ahí tenemos El dinosaurio, de Augusto Monterroso:

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

Con solo siete palabras, Monterroso cuenta una historia, rompe la frontera entre el sueño y la realidad, y nos hace imaginar mil posibilidades. Podemos escribir lo que sucedió antes, o lo que tal vez pasaría después, pero ya estará dicho todo en esa frase. 

Otro relato de una línea es El hombre invisible, de Gabriel Jiménez Emán:

Aquel hombre era invisible, pero nadie se percató de ello.

Terminamos con Antón Chéjov quien, acaso sin saberlo, anotó en su cuaderno de apuntes una anécdota que bien podía haber sido un cuento condensado:

Un hombre, en Montecarlo, va al casino, gana un millón, vuelve a casa, se suicida.

Lástima que el ruso dejó esta idea entre sus apuntes como un diamante no pulido. De lo contrario, este podía haber sido el cuento breve más perfecto sobre la vida de un millonario suicida.

Fotografía de Paco80 en Flickr.

La casa del número 13

La casa del número 13



La superstición no iba con ella, así que cuando le dijeron que el número de la casa recién adquirida era el 13, contestó que le daba igual.

Desde que se mudó, no hemos vuelto a hablar, y de esto hace ya casi un año.

Lo que más me mosqueó es que los vecinos de Castro Caldelas, al preguntarles por mi amiga, no sabían, ni siquiera, que esa casa había vuelto a habitarse.







La desconocida

La desconocida



No tardé en darme cuenta de que, aunque la desconocida pronunciaba sonidos articulados y parecía tener su propio lenguaje, ni la entendíamos los de la casa, ni ella nos comprendía a nosotros. Los sonidos que emitía no se parecían a ninguna de las lenguas que hablábamos los nativos. La desconocida parecía cada vez más nerviosa. No dejaba de señalar al exterior, a sí misma y a todos nosotros, como si un grave peligro nos acechase. Puedo decir que nunca vi, en mi vida, una cara que reflejara tanta desesperación y miedo.

Todo sucedió en menos de un minuto. De repente, y sin apenas darnos tiempo de reaccionar, cayó abatida de rodillas sobre la alfombra y un grito desgarrador salió de su garganta al tiempo que la puerta de la casa se abría con gran estruendo y siete enanos, a cada cual más terrorífico, irrumpían en la estancia al grito de aihooooooo. Hasta que no me fijé bien no vi que entre las armas que cada uno portaba había hachas, bayonetas, machetes, dagas y hasta katanas.





Emily Dickinson

Emily Dickinson, poeta estadounidense nacida en 1830, pasó 25 años recluida, por iniciativa propia, en su habitación, en la casa de sus padres. ¿La causa? Posiblemente por fobia a la gente. Los cambios comenzaron, por lo visto, un tanto repentinamente: comenzó a vestirse de blanco y a rehuir las visitas y las salidas. Parece que durante los últimos quince años de su vida nadie la volvió a ver, con la excepción de los más próximos a ella.




Cuando murió, en 1886, descubrieron cerca de cuarenta volúmenes encuadernados a mano, que contenían más de ochocientos poemas escritos por ella y desconocidos por todos. Sus poemas se publicaron cuatro años después de su muerte.

Poema 37
Corazón, le olvidaremos
en esta noche tú y yo.
Tú, el calor que te prestaba.
Yo, la luz que a mí me dio.

Cuando le hayas olvidado
dímelo, que he de borrar
aprisa mis pensamientos.
Y apresura tu labor
no sea que en tu tardanza
vuelva a recordarle yo.

Ahora la casa y la habitación pueden visitarse en Massachusetts, según se comenta en Diario del viajero.

Puedes ver más sobre esta escritora en EmilyDickinsonMuseum (en inglés).

Un par de sonetos metaliterarios

El soneto es una estructura poética procedente de Italia formada por catorce versos divididos en cuatro estrofas: las dos primeras de cuatro versos (cuartetos) y las dos últimas de tres versos cada una (tercetos). El esquema métrico del soneto clásico es ABBA ABBA CDC DCD, rima que con el Modernismo sufre algunas modificaciones.

Aquí dejo dos geniales sonetos de dos poetas geniales que juegan con el arte de su elaboración.



Alfa y omega, Manuel Machado
Cabe la vida entera en un soneto
empezado con lángido descuido,
y apenas iniciado ha transcurrido
la infancia, imagen del primer cuarteto.

Llega la juventud con el secreto
de la vida, que pasa inadvertido,
y que se va también, que ya se ha ido,
antes de entrar en el primer terceto.

Maduros, a mirar a ayer tornamos
añorantes, y ansiosos a mañana
y así el primer terceto malgastamos.

Y cuando en el terceto último entramos
es para ver con experiencia vana
que se acaba el soneto... Y que nos vamos.

Soneto de repente, Lope de Vega

Un soneto me manda hacer Violante;
en mi vida me he visto en tal aprieto,
catorce versos dicen que es soneto
burla burlando, van los tres delante.

Yo pensé que no hallara consonante
y estoy a la mitad de otro cuarteto;
mas si me veo en el primer terceto,
no hay cosa en los cuartetos que me espante.

Por el primer terceto voy entrando,
y aún parece que entré con pie derecho,
pues fin con este verso le voy dando.

Ya estoy en el segundo, y aún sospecho
que estoy los trece versos acabando:
contad si son catorce y está hecho.

Beatriz Portinari

Hoy hablamos de musas, en concreto de una muy especial, Beatriz Portinari, idealizada por Dante Alighieri en la Divina Comedia.

Enlace
Dante encuentra a Beatriz en el puente de Santa Trinita, de Henry Holiday

Acabo de volver de Florencia y una de las visitas que más me llamó la atención fue la de la pequeña iglesia en la que está la tumba de Beatriz. Santa Margherita dei Cerchi se encuentra en un pequeño callejón perpendicular a la Vía de Dante Alighieri (una de las que convergen en la Piazza de la República). Mi manía de meterme en callejones vacíos de turistas me llevó al feliz descubrimiento de este lugar.

Al entrar, lo primero que sorprende es la oscuridad reinante y el ambiente un tanto tétrico. La iglesia se ilumina tenuemente por unos cirios, aunque hay una especie de caja eléctrica en la que se invita a echar una moneda para iluminarla. Un fondo musical de órgano con un coro de voces que parecen de niños ambienta el lugar, dándole un aire de auténtica película de terror gótico. A ambos lados de la iglesia, apoyados en las paredes, se encuentran varios cuadros (que también parecen pintados por niños) con escenas en las que, me imaginé, se reflejaban diferentes momentos de ese encuentro (supuesto) entre el poeta y su musa. Me pareció ver a un Pinocho, aunque igual fueron imaginaciones mías, ya traspuesta por el ambiente.

Interior de la iglesia (Fuente de la foto)

Pues bien, en esa iglesia está enterrada la famosa Beatriz Portinari, en una tumba de lo más "mona" adornada con un pequeño ramo de flores (la foto la he tenido que tomar prestada de Wikipedia porque la mía, hecha con el móvil, no se ve tan bien).



Durante sus años de estudio, Dante Alighieri coincidió con el poeta Guido Cavalcanti, representante del dolce stil nuovo (que significa "dulce estilo nuevo"; muy resumidamente se puede decir que es el marbete con el que se conoce a un grupo de poetas italianos toscanos del siglo XIII que recogen, en su poesía, elementos de la tradición trovadoresca e introducen un nuevo concepto del amor que culminaría en Petrarca) y de quien se convirtió en discípulo. Según explica en su autobiografía, en 1274 vio por primera vez a Beatriz Portinari, cuando ella contaba ocho años y él tan sólo uno más; el apasionado y platónico enamoramiento de Dante tendría lugar al coincidir de nuevo con ella nueve años más tarde. Sobre este encuentro no hay nada que lo afirme o desmienta, porque ni siquiera el propio Dante hace referencia a él. Lo que sí parece ser cierto es que la joven pertenecía a una familia muy rica e importante que, cuando se mudaron a Florencia, vivieron en una casa cercana a la de Dante.

La influencia de la poesía trovadoresca y estilnovista sobre Dante Alighieri queda reflejada en su Vita nuova, conjunto de poemas y prosas dirigidos a Beatriz, razón de la vida del poeta y también de sus tormentos, y sus Rime Petrose, dirigidas a una amada supuesta, a la que escribe sólo para disimular ante los demás su verdadero amor. El juego poético-amoroso oscila entre la pasión imposible y la espiritualizada idealización de la figura de su amada, como podemos leer en el siguiente soneto:

Amor brila en los ojos de mi amada,
y se torna gentil cuando ella mira:
donde pasa, todo hombre al verla gira
y a quien tiembla el alma enamorada.

Anochece si esconde su mirada,
y por volverla a ver todo suspira:
ante ella la soberbia huye y la ira;
bellas, honrad conmigo a mi adorada.

Feliz mil veces quien la ve y la siente;
al nacerle el alma al punto empieza
todo humilde pensar, toda dulzura,

y no sabe, al mirarla sonriente,
si en ella se excedió naturaleza,
o el milagro gentil tanta hermosura.

Es un curioso lugar que merece la pena no perderse.

MÁS INFORMACIÓN:
- Se pueden encontrar más sonetos y fragmentos de Dante en A media voz.


Novelas sobre el fin del mundo

En el blog Fronteras hay una interesante entrada con una selección de novelas de ciencia ficción que narran un mundo arrasado por plagas, accidentes, invasiones, etc. De las diez que hay en este ránking, solo he leído una: Ensayo sobre la ceguera, de Saramago (de la que guardo un buen recuerdo). 


[Fotograma de la película A ciegas, basada en la novela de Saramago]

En la introducción habla de 1984, Un mundo feliz y Farenheit 451, todas ellas clásicos de imprescindible lectura.


Quijote interactivo


La Biblioteca Nacional ha subido a la red la edición original e interactiva de Don Quijote de la Mancha, de Cervantes. Con este proyecto, denominado Quijote interactivo, se ofrece la posibilidad de acceder a las versiones de 1605 y 1615 con una música de fondo muy apropiada.

En la web se ofrece, además, un mapa con las aventuras donde transcurrieron los avatares de don Quijote; un esquema con las ediciones que se sucedieron por la misma época; un apartado para los libros de cabellería, en donde se examinan las relaciones del texto de Cervantes con los de otros héroes caballeresco, o la vida en la España del siglo XVII (gastronomía, danza, juegos...).

En fin, una maravilla al alcance de todos para poder disfrutar de una manera distinta del libro más importante de la literatura universal.

Historia contada con señales de tráfico

He visto por la red esta historia contada con señales de tráfico. Me ha parecido divertida, así que la incluyo aquí. No puedo poner datos de autoría, porque no los he encontrado.

Si necesitas verla más ampliada, puedes pinchar sobre la imagen.



Y tú... ¿te atreverías a relatar una historia con iconos?

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