La niebla
Acabo de comprar La niebla, de Stephen King a un librero de la Cuesta de Moyano. Se lleva una primera edición (me dijo) firmada por el mismísimo King un año que vino a la Feria del Libro.
La niebla
Acabo de comprar La niebla, de Stephen King a un librero de la Cuesta de Moyano. Se lleva una primera edición (me dijo) firmada por el mismísimo King un año que vino a la Feria del Libro.
Princeton, en verano, no olía a nada, y si bien a Ifemelu le gustaba el plácido verdor de los numerosos árboles, las calles limpias y las casas regias, las tiendas con precios exquisitamente prohibitivos y el aire tranquilo e imperecedero de elegancia ganada a pulso, era eso, la falta de olor, lo que más la atraía, quizá porque las otras ciudades estadounidenses que conocía bien poseían olores muy característicos.
Así empieza un libro que me ha encantado, Americanah, de la escritora nigeriana
Chimamanda Ngozi Adichie, que escribió en 2013 (publicado en España en junio de
2017).
Es una historia de amor a lo largo de tres décadas y tres continentes, la historia de cómo se crea una identidad al margen de los dictados de la sociedad y sus prejuicios.
¿De qué va?
Americanah habla de la inmigración en
Estados Unidos desde el punto de vista de una estudiante de literatura
nigeriana. Estamos a mediados de los 90. En el marco de una dictadura militar y en una Nigeria que
ofrece poco o ningún futuro, Ifemelu y
Obinze, dos adolescentes, se
enamoran apasionadamente. Obinze siempre ha soñado con vivir en Estados
Unidos, pero es Ifemelu quien consigue el visado para vivir con su tía en
Brooklyn y estudiar en la universidad. Mientras Obinze lucha contra la
burocracia para reunirse con Ifemelu, ella se encuentra en una América donde nada es como se imaginaba, comenzando
por la importancia del color de su piel. Esa conciencia de raza la llevará a
crear el blog Raza o Curiosas
observaciones a cargo de una negra no
estadounidense sobre el tema de la negritud en Estados Unidos en el que
escribe su visión sobre los negros que viven en América. Y es en este
continente cuando es consciente de su raza.
Los temas que trata Chimamanda Adichie en su obra van desde el feminismo a la inmigración y del sexismo a la problemática racial. La escritora ha recibido numerosos premios por sus obras. Actualmente vive en Nigeria. Imparte talleres de escritura creativa.
Elvira Lindo ha escrito el prólogo a la novela bajo el título “Cuando las novelas son necesarias”.
¿Por qué me ha gustado?
👉Porque Chimamanda tiene un estilo fluido y ameno.
👉Porque la narración se combina con algunas entradas del blog, lo que contribuye a
dar un toque realista a la historia.
👉Porque ya desde el primer capítulo nos metemos de lleno en el pasado de los protagonistas, un viaje en el tiempo motivado por dos elementos que sirven de pivote: el calor y el pelo. De esta manera, vamos conociendo cómo surge la historia de amor de Ifemelu y Obinze, así como la situación que les ha llevado al momento actual. El pelo se va a convertir, además, en el rasgo físico más rechazado por las mujeres negras en su obsesión (no sé si es la palabra más adecuada) por ser aceptadas en la sociedad blanca de EE.UU.
[...] para esta entrevista necesito ofrecer una imagen profesional, y profesional equivale a lacio, y si fuera rizado, tendría que ser un rizado de mujer blanca, con rizos sueltos o, en el peor de los casos, bucles, pero nunca crespo.
👉Por la fluidez de
los diálogos, la evolución de los personajes (en
continuo aprendizaje), las personalidades tan singulares de cada uno de ellos...
Y todo ello bajo el enorme interés que tiene el problema social de los
inmigrantes africanos, acentuado en el caso de las mujeres.
Ha sido, en definitiva, una gozada leer
esta novela y al mismo tiempo aprender tanto sobre esta realidad social a la
que, al menos yo, no he prestado apenas atención. Pendientes quedan otras
novelas de esta gran narradora.
Nota: 10/10
Además de todos los galardones y premios que ha recibido, el libro fue seleccionada por los ciudadanos de Nueva York como el libro ganador de la campaña «One Book, One New York» 2017.
Con solo siete palabras, Monterroso cuenta una historia, rompe la frontera entre el sueño y la realidad, y nos hace imaginar mil posibilidades. Podemos escribir lo que sucedió antes, o lo que tal vez pasaría después, pero ya estará dicho todo en esa frase.Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.
Aquel hombre era invisible, pero nadie se percató de ello.
Terminamos con Antón Chéjov quien, acaso sin saberlo, anotó en su cuaderno de apuntes una anécdota que bien podía haber sido un cuento condensado:
Un hombre, en Montecarlo, va al casino, gana un millón, vuelve a casa, se suicida.
Lástima que el ruso dejó esta idea entre sus apuntes como un diamante no pulido. De lo contrario, este podía haber sido el cuento breve más perfecto sobre la vida de un millonario suicida.
Fotografía de Paco80 en Flickr.
La casa del número 13
La superstición no iba con ella, así que cuando le dijeron que el número de la casa recién adquirida era el 13, contestó que le daba igual.
Desde que se mudó, no hemos vuelto a hablar, y de esto hace ya casi un año.
Lo que más me mosqueó es que los vecinos de Castro Caldelas, al preguntarles por mi amiga, no sabían, ni siquiera, que esa casa había vuelto a habitarse.
Poema 37
Corazón, le olvidaremos
en esta noche tú y yo.
Tú, el calor que te prestaba.
Yo, la luz que a mí me dio.
Cuando le hayas olvidado
dímelo, que he de borrar
aprisa mis pensamientos.
Y apresura tu labor
no sea que en tu tardanza
vuelva a recordarle yo.
Alfa y omega, Manuel MachadoCabe la vida entera en un soneto
empezado con lángido descuido,y apenas iniciado ha transcurridola infancia, imagen del primer cuarteto.Llega la juventud con el secretode la vida, que pasa inadvertido,y que se va también, que ya se ha ido,antes de entrar en el primer terceto.Maduros, a mirar a ayer tornamosañorantes, y ansiosos a mañanay así el primer terceto malgastamos.Y cuando en el terceto último entramoses para ver con experiencia vanaque se acaba el soneto... Y que nos vamos.
Soneto de repente, Lope de VegaUn soneto me manda hacer Violante;en mi vida me he visto en tal aprieto,catorce versos dicen que es sonetoburla burlando, van los tres delante.Yo pensé que no hallara consonantey estoy a la mitad de otro cuarteto;
mas si me veo en el primer terceto,no hay cosa en los cuartetos que me espante.Por el primer terceto voy entrando,y aún parece que entré con pie derecho,pues fin con este verso le voy dando.Ya estoy en el segundo, y aún sospechoque estoy los trece versos acabando:contad si son catorce y está hecho.


Interior de la iglesia (Fuente de la foto)
Es un curioso lugar que merece la pena no perderse.Amor brila en los ojos de mi amada,
y se torna gentil cuando ella mira:
donde pasa, todo hombre al verla gira
y a quien tiembla el alma enamorada.
Anochece si esconde su mirada,
y por volverla a ver todo suspira:
ante ella la soberbia huye y la ira;
bellas, honrad conmigo a mi adorada.
Feliz mil veces quien la ve y la siente;
al nacerle el alma al punto empieza
todo humilde pensar, toda dulzura,
y no sabe, al mirarla sonriente,
si en ella se excedió naturaleza,
o el milagro gentil tanta hermosura.

