Yo, Claudio, Robert Graves

Voy acordándome de lecturas hechas el año pasado (es el problema de no ir anotándolas, pero por mucho que me lo proponga, jamás lo hago; y si empiezo a hacerlo luego me olvido de que lo estoy haciendo).

Allá por enero de 2009, decidí que ya era hora de quitarme una vieja espina viajera y saqué billete a Roma para Semana Santa. Para saborear más mi visita a la ciudad eterna, me enfrasqué en la lectura de otra espina, esta vez literaria: Yo, Claudio, de Robert Graves. Ninguna de las espinas me defraudó.

Sobre Roma no voy a extenderme: solo decir que es una ciudad museo increíble, que tiene la capacidad de sorprenderte en cada esquina, que algún día volveré (para eso eché la moneda en la Fontana de Trevi), que el Lambrusco está riquísimo y que viva la pasta y el parmesano.



Sobre Yo Claudio me extenderé un poco más (principalmente porque de esto va la entrada y el blog): en primer lugar tengo que decir que, si te atrae el mundo del imperio romano, con sus intrigas familiares y de Estado y sus sangrientas purgas, es una novela histórica que no te puedes perder.



Graves la publicó en 1934 y con el paso del tiempo se convirtió en uno de los grandes clásicos del siglo XX.

Desde que se empieza, engancha. Inolvidable (y ya clásico) es el comienzo:

Yo, Tibero Claudio Druso Nerón Germánico Esto-y-lo-otro-y-lo-de-más-allá (porque no pienso molestarlos todavía con todos mis títulos), que otrora, no hace mucho, fui conocido de mis parientes, amigos y colaboradores como "Claudio el Idiota" o "Ese Claudio", o "Claudio el Tartamudo" o "Clau-Clau-Claudio", o, cuando mucho, como "El pobre tío Claudio", voy a escribir ahora esta extraña historia de mi vida.


Así comienza a contar la extraña historia de su vida un hombre que se dirige, de una manera confidencial, a la posteridad.

Esta supuesta "autobiografía", que fue objeto de una excelente adaptación televisiva por la BBC, está considerada una de las mejores novelas históricas del siglo XX. Su protagonista, que llegará a ser emperador romano en contra de sus deseos, recrea una época brillante y sombría, maravillosa y cruel por la que pasan personajes tan inquietantes como el propio Augusto, Tiberio, Octavia, Marco Antonio, Livia, Julia, Agripina, Germánico, Nerón, Lesbia o Calígula. (los personajes femeninos tienen una fuerza increíble). Con la multitud de personajes que aparecen puede uno perderse, pero el libro incluye un útil árbol genealógico para no perder las referencias. Es, por otro lado, una novela en la que se recrea con una gran fidelidad y detalle las costumbres y cultura de una época que es alucinante.

A veces, cuando estoy leyendo un libro, subrayo frases que me llaman la atención. De este, me quedé con la que sigue:

Siempre se jactaba de sus antepasados, como lo hace la gente estúpida que tiene conciencia de que ella misma no ha hecho nada digno de jactancia.


Así que si queréis y tenéis ganas de pasar un rato divertido, enfrascaros en una novela que enganche y empaparos con las intrigas de los romanos, ya sabéis.


- Más sobre Yo, Claudio en Bibliópolis.
- Descargar el libro en Links Olé.
- Idus. El Imperio Romano (con amplia información sobre la época).
- Hay buena información sobre Roma en En Roma, en Rome-Turism y, por supuesto, en la Wikipedia.
- Sobre Claudio.


[Imagen del Foro Romano: Cristina Rivero de Aguilar]

La llamada de lo salvaje, Jack London

Poseía la astucia salvaje del lobo, y la inteligencia del pastor y del San Bernardo; y todo ello, sumado a una experiencia adquirida en en la más feroz de las escuelas, hacían de él una criatura tan formidable como las que vagaban por la naturaleza [...] Cuando Thornton le pasaba una mano acariciadora por el lomo, el pelo chisporroteaba liberando su magnetismo estático al contacto. Cada parte de su mente y cuerpo, cada tejido y fibra nerviosa, estaba perfectamente sintonizado, y entre todas las partes existía un equilibrio o ajuste perfecto [...]



Decidí proponer este libro como lectura obligatoria durante la 1ª evaluación para los alumnos de 1º de la ESO y tengo que decir que acerté de pleno porque les encantó a todos sin excepción.

En esta novela, Jack London trata con gran realismo el tema de la lucha por la supervivencia. Relata la historia de Buck, un perro observador, intuitivo y astuto, que vive plácidamente en una soleada finca hasta que un día un desalmado individuo lo vende para convertirlo en un perro de trineo. Observando su entorno, aprenderá cómo ha de comportarse en las situaciones nuevas y cómo puede adaptarse al gélido ambiente de los bosques boreales. Gracias a sus cualidades físicas y a su instinto, podrá enfrentarse a los peligros que lo acechan, hasta llegar a convertirse en una leyenda.

La llamada de lo salvaje no solo es una bonita historia (en ocasiones muy dura) sino que habla de valores como el respeto hacia los animales, la adaptación a un medio hostil, el valor de la amistad, el no darse nunca por vencido ante las situaciones más adversas, el autoaprendizaje, el individualismo, la lucha por la vida o la búsqueda de la propia identidad.

London es un narrador eficaz que combina los pasajes cómicos y los trágicos, que sabe mantener la expectación y la tensión en el lector ante los acontecimientos que se desarrollan. Desde el punto de vista narrativo, consigue, a pesar del uso de la tercera persona, superar la omnisciencia del narrador y presentarnos los hechos desde la perspectiva de Buck.

Aunque existen varias ediciones del libro, yo me decidí por la de la editorial Teide ya que contiene una guía de lectura y diversas propuestas de trabajo que seleccioné para que los alumnos profundizaran en la historia y en el autor.

En Ciudad Seva podemos leer, completos, muchos de los cuentos escritos por Jack London.

Sobre el e-book

Dos interesantes artículos sobre lo que piensan los editores españoles con respecto al libro digital y una guía comparativa de ebooks:

El libro digital gana el primer asalto, en El País:

"Virgencita, Virgencita, / nuestra señora lectora, / líbranos de todo mal, / haznos llegar a la hora / con el libro digital". Éstos son cuatro de los versos con los que ha felicitado la Navidad la editorial Edhasa. Impresos al dorso de una Virgen kitsch con un libro en las manos, resumen el estado de ánimo de la industria española del libro respecto al futuro digital. (Leer más)


Los editores españoles van a equivocarse con el e-book, en eConectados:

Hoy leo con asombro un artículo de El País con opiniones y planes de los editores de libros españoles. Y digo con asombro porque pensaba que ya tenían la ruta fijada y sabían cómo no equivocarse, pero veo que tanto editores como libreros van a seguir con el “pan para hoy y hambre para mañana“. (Leer más)

Guía para comprar un libro electrónico, en Soitu:

Son caros, difíciles de encontrar en España, su tecnología aún está en pañales y te condenarán a arrastrarte de foro en foro buscando contenidos y trucos para convertir de un formato a otro. Pero los geeks y grandes lectores que lo han probado están encantados con ellos. (Leer más)

Collejeros: enganchados al libro

Uno de los mejores sketchs (para mí) del programa de fin de año de José Mota fue esta parodia de Callejeros en la que unos jóvenes están "peligrosamente" enganchados a los libros.

Maneras de hacerlo

Hacerlo de pie fortalece la columna, boca abajo estimula la circulación de la sangre, boca arriba es más placentero, hacerlo solo es rico, pero egoísta, en grupo puede ser divertido, en el baño es muy digestivo, en el coche puede ser peligroso...

Hacerlo con frecuencia desarrolla la imaginación, entre dos enriquece el conocimiento, de rodillas resulta doloroso...

En fin, sobre la mesa o sobre el escritorio, antes de comer o en la sobremesa, sobre la cama o en la hamaca, desnudos o vestidos, sobre el césped o la alfombra, con música o en silencio, entre sábanas o en el armario: hacerlo, siempre es un acto de amor.

No importa la edad ni la raza ni el credo ni el sexo ni la posición económica porque...

LEER ES UN PLACER



Como ves, la lectura estimula la imaginación, y tú lo acabas de hacer... y si no, ¿en qué estabas pensado?


[Imagen: Young girl reading, Jean-Honoré Fragonard]

La tilde diacrítica (o cuándo acentuar monosílabos)

Es realmente insultante el poco respeto que hay hacia las normas ortográficas en ámbitos en los que cuidar la escritura debería ser primordial: medios de comunicación y publicidad, instituciones públicas... es decir, todos aquellos que son públicos. No voy a entrar en la televisión, mundo aparte, donde ya no es solo el poco interés demostrado en este tema (es habitual ver los rótulos de los informativos o programas de variedades con unas faltas de escándalo) sino que está incluso más que fomentado "gracias" a los sms que envían los tele-espectadores. ¿No se dan cuenta de que ver continuamente palabras mal escritas hace incrementar los errores? Y si no que se lo digan a cualquier profesor de lengua cuando tiene que corregir sesenta dictados: llega un momento en que ya no se sabe si coger se escribe con g o con j. Pero eso es otro tema.

Y yo me sorprendo mucho cuando son precisamente los medios de comunicación los que no dejan de hablar de lo mal que escriben los estudiantes de hoy en día... ¡Qué poco nos miramos el ombligo, señores! Primero deberían aprender ellos, y luego criticar, pero hasta cierto punto, porque los estudiantes tienen una excusa muy simple: están aprendiendo; pero las empresas a las que hago referencia no tienen ninguna, es más, se supone que todos los periodistas, redactores y demás gente del gremio han tenido que pasar por la facultad. Estoy segura de que en cualquier periódico, emisora o agencia trabajan con ordenadores y tienen acceso a internet, por lo tanto, al diccionario de la RAE, donde en hacer una consulta se tarda algo así como... dos minutos (contando el tiempo en el que se abre la página).

Me pone de los nervios ver anuncios publicitarios con palabras mal acentuadas, como los ya clásicos monosílabos ti, fin o fui, por no hablar de Che, Dios o los horrorosos qué, quién, cómo, etc. Así que, ante tamaños disparates (por llamarlos de una manera fina), pongo aquí una relación de los poquitos monosílabos (porque, oh, notición: los monosílabos NO SE TILDAN) que llevan tilde para diferenciarlos unos de otros que se escriben de la misma forma. Esto es lo que se llama "tilde diacrítica". Son los siguientes:

Él (pronombre) / el (determinante). El perro se fue con él.

Dé (verbo dar) / de (preposición). De aquí a esta parte, no le dé nada.

Sí (adv. afirmativo) / si (conjunción). Cuando me preguntó si era feliz, le dije que sí.

Sé (saber, ser) / se (pronombre). No sé si se lo dije.

Más (adv. cantidad) / mas (conjunción; equivale a pero). Más vale tarde que nunca. Mas no te demores demasiado.

Tú (pronombre) / tu (determinante. posesivo). Si tú vienes a París, podríamos ir en tu coche.

Mí (pronombre) / mi (posesivo). Esta es mi ración; todita para mí.

Té (planta) / te (pronombre). Si te tomas un té te invitan a unas pastas.

Dí (decir) / di (dar). Le di un regalo. Dí que sí.

Aún (adv.; equivale a "todavía") / aun (prep.; equivale a "incluso"). Aún no es la hora. Aun llegando con retraso, te dejan entrar (para recordar tan sencilla regla basta pensar que "todavía" lleva tilde).

El acento tiene mucho que ver con la fonética, por lo que si las frases anteriores se pronuncian en voz alta, se notará la diferencia de tono que se emplea en uno u otro monosílabo.

La vocal o no lleva tilde desde hace mucho tiempo, ni siquiera cuando va entre dígitos. En la actualidad, el teclado del ordenador diferencia muy bien la o (más redonda) del 0 (alargado). La razón de su tildación vino con las máquinas de escribir, en donde se utilizaba la "o" como vocal y como cero (y si no me creen, observen qué bien se lee esto: 20 o 30). Quien lea veinte mil treinta es que necesita gafas.

Palabras que ya no llevan tilde: ni solo ni los pronombres demostrativos (esto, eso, aquello). No tiene sentido diferenciarlos cuando por el contexto se sabe perfectamente si alguien va solo al cine o solamente al cine. En cualquier caso, otro asunto es escribir una oración fuera de contexto, por ejemplo a la hora de poner una frase para su análisis sintáctico (Fue solo al cine: donde es necesario tildar o no ese solo con el fin de analizarlo de una manera u otra).

Y para terminar dejo aquí unas cuantas imágenes que harían reír hasta a un burrito.










Millennium, Stieg Larsson


Este verano me encontré enfrascada en la historia de la trilogía Millennium. Iba con cierto prejuicio, como siempre que me enfrento a un libro altamente publicitado: creo (como buena lectora que me considero) que cuando hay buena literatura por medio no hace falta anunciar, de la forma exagerada que se hace hoy día (creo), ningún libro. La buena literatura siempre estará a salvo independientemente de las épocas, igual que el buen cine, la buena música o cualquier otra manifestación artística digna de llamarse así. Pero lo cierto es que algunos amigos (buenos lectores) me hablaron muy bien del primer libro, así que decidí comprármelo, y tras el primero fueron el segundo y el tercero. 

 Conclusiones de mi lectura: el primero está fenomenal; el segundo también engancha, aunque la calidad con respecto al primero baja un poco en todos los sentidos, y el tercero hay que leerlo por eso de terminar con la historia, pero como libro independiente (que no forme parte de una trilogía) hubiese pasado sin pena ni gloria ante la avalancha de títulos que inundan el mercado. 

Lo que más me ha gustado: el personaje de Lisbeth Salander. 

Lo que menos: las digresiones del tercer tomo y, en parte, una cierta inverosimilitud en cuanto al héroe Michael Bloomkvist (que acaba convirtiéndose en súper) como personaje que todo lo sabe, de todo se da cuenta y todo lo soluciona. El tercero, además, deja partes de la historia en el aire, aunque tal vez el autor tuviese en proyecto continuar con más títulos, por eso habrá que perdonarle ciertos fallos. 

 Hay un estupendo e interesante artículo de Mario Vargas Llosa (titulado Lisbeth Salander debe vivir) sobre estos nuevos héroes contemporáneos. No deja de tener su razón y, desde luego, escribe mucho mejor que yo su punto de vista sobre la trilogía, con la que estoy de acuerdo en casi todo. [Imagen de rtve.es]

Fuenteovejuna, Lope de Vega

INTRODUCCIÓN: Fuenteovejuna es una obra teatral escrita por Lope de Vega, una de las más importantes de su carrera. Está representada en tres actos en donde, en el primero se presentan los hechos y las circunstancias, en el segundo se van desarrollando los hechos y en el tercero se resuelven. Fuenteovejuna presenta la rebelión del pueblo, unido ante la tiranía y la injusticia. 




SE ABRE EL TELÓN: 

Acto I 

En la plaza de Fuente Ovejuna, Laurencia (la hija del alcalde) y Pascuala hablan del Comendador Fernán-Gómez, señor de la villa. Laurencia le cuenta a Pascuala que, desde hace varios días, el Comendador pretende lograr sus favores (estar con ella), pero que ella sabía resistirle. Entonces se acercan a ellas Frondoso (que está enamorado de Laurencia), Barrildo y Mengo, mozos del lugar, que discuten sobre el amor. Llega Flores, criado del Comendador y anuncia la llegada de Fernán Gómez, que es recibido por los alcaldes y el pueblo de Fuente Ovejuna, con gran pompa, haciéndole, entrega de numerosos presentes. El Comendador despide a la gente y procura quedarse con Laurencia y Pascuala, a las que invita a entrar a la casa de la Encomienda. Ante la negativa de ellas, encarga a sus criados, Flores y Ortuño, que las lleven a su presencia. Laurencia y Pascuala se defienden y consiguen huir de los criados. Aquí se da el primer intento del Comendador de forzar a las mujeres de ese pueblo. Ya para terminar el acto se produce el encuentro entre Laurencia y Frondoso, donde éste le declara a ella su amor, pero ella le da de lado y viendo que se acerca el Comendador (que está de cacería por aquellas tierras), Frondoso se esconde tras unos matorrales. El Comendador, al creer que está sola, la intenta forzar una vez más, cosa a la que ella se niega. Él intenta abrazarla, para lo cual deja la ballesta que llevaba en el suelo. Frondoso, viendo en peligro a su dama, sale de su escondite y agarra la ballesta. Apuntando al Comendador, le obliga a soltar a Laurencia, que huye corriendo. Frondoso, sin hacerle nada, advierte al agresor que lo único que quiere de él es que no vuelva a ocurrir lo que acaba de ver. Fernán Gómez, humillado, promete fiera venganza. 

Acto II 
El acto comienza con varios vecinos hablando en la plaza de la villa. Se quejan de la escasa reserva de alimentos que queda en el pueblo. Entonces aparecen otros personajes en escena que cuentan el intento de violación del Comendador a Laurencia. Entonces llegan, a la plaza, el alcalde (Esteban) con el Comendador, que se queja del rechazo de su hija, Laurencia. Dice que si otras mujeres de Fuenteovejuna han accedido a sus deseos, Laurencia no tiene por qué rechazarlo. Esteban le contesta con dignidad, reprochándole sus acciones y animándolo a vivir correctamente. Entonces los ciudadanos allí presentes, con su alcalde delante, se ponen en contra del Comendador reprochándole todos los inconvenientes que está trayendo al pueblo. Fernán Gómez pierde la paciencia y, enfurecido, y los expulsa de la plaza obligándoles a volver cada uno a sus casas y prometiendo que la cosa no quedará así. Poco después de dicho incidente aparece un soldado advirtiendo al Comendador que Ciudad Real está casi tomada por los Reyes Católicos y que tendrá que darse prisa si quiere impedirlo; esto hace que Fernán Gómez reúna a todos sus hombres y marche apresuradamente hacia esta ciudad. Pero antes de marcharse tiene un incidente con una mujer que quiere llevarse con él (para variar). Mengo es el único testigo que ve el incidente e intenta impedirlo a costa de un montón de latigazos. Por otro lado, Frondoso vuelve a pedir el amor de Laurencia. Ella, que está ya más conmovida por la actuación valerosa de éste frente al Comendador, medio accede. En esos momentos llega el padre de Laurencia, el alcalde, y dándose cuenta de la situación, ofrece la mano de Laurencia a Frondoso, quien queda rebosante de felicidad. En Fuente Ovejuna se celebra la boda entre Frondoso y Laurencia, con los consiguientes cantos, bailes y alegría. En esos momentos aparecen el Comendador y sus esbirros y pide a sus ayudantes que meta presos a Frondoso y a Laurencia frente a todo el pueblo. El alcalde trata de intervenir, pero el Comendador no le hace caso. Harto de oír súplicas Fernán Gómez le quita la vara al alcalde y le pega con ella delante de todos los labradores. 


Acto III 
Este tercer y último acto comienza con la reunión del pueblo con un tema principal: analizar el comportamiento del Comendador y si éste se merece un castigo. Mientras discuten, aparece Laurencia toda maltrecha, recién escapada de su prisión, reclamando a gritos poder tomar parte y voz en el consejo de hombres que se está realizando. Con esto se recuerda, además, la prisión de Frondoso por defender sus derechos y los problemas que el Comendador siempre origina con las mujeres. Por otro lado, Mengo suma su voz recordando los latigazos que le fueron propinados por otra razón semejante. La rebelión se enciende y Laurencia organiza un batallón de mujeres. El pueblo se organiza en un revuelo y decide tomar la justicia por su mano, tomando por la fuerza la casa en la que vive el Comendador y asesinarlo por sus maldades. El pueblo se dirige a la Casa de la Encomienda: la multitud sorprende al Comendador cuando está a punto de hacer ahorcar a Frondoso. En el momento en que asaltan el palacio, el Comendador libera a Frondoso para que este trate de calmar a la multitud pero Frondoso se une a los rebeldes. Los sublevados llegan hasta el Comendador: Fernán Gómez ofrece disculpas de sus faltas y ofrece reparar los daños que ha causado, pero sus palabras son inútiles. El Comendador muere y las mujeres castigan a los criados. La revolución de Fuente Ovejuna llega a oídos del rey, total desconocedor de la traición del Comendador. Don Fernando el Católico manda a un juez y a un capitán al pueblo a comprobar si en realidad hubo delito. Los habitantes de Fuente Ovejuna se ponen de acuerdo en decir que el asesino del Comendador fue Fuente Ovejuna. Cuando el juez llega al pueblo, comienza los interrogatorios, a cada uno de los habitantes, pero lo único que consigue sacar de ellos a pesar de las torturas a las que los somete, es la palabra “Fuente Ovejuna”:
JUEZ.- Decid la verdad, buen viejo. ESTEBAN.- Déjenme un poco. JUEZ.- Ya os dejo. Decid, ¿quién mató a Fernando? ESTEBAN.- Fuente Ovejuna lo hizo. JUEZ.- Traedme aquel más rollizo; ese desnudo, ese gordo. LAURENCIA.- ¡Pobre Mengo! Él es sin duda. FRONDOSO.- Temo que ha de confesar. MENGO.- ¡Ay, ay! JUEZ.- Comienza a apretar. MENGO.- ¡Ay! JUEZ.- ¿Es menester ayuda? MENGO.- ¡Ay, ay! JUEZ.- ¿Quién mató, villano, al señor Comendador? MENGO.- ¡Ay, yo lo diré señor! JUEZ.- Afloja un poco la mano. MENGO.- Quedo, que yo lo diré. JUEZ.- ¿Quién lo mató? MENGO.- Señor, Fuente Ovejunica. JUEZ.- ¿Hay tan gran bellaquería? Del dolor se están burlando. En quien estaba esperando, niega con mayor porfía. Dejaldos; que estoy cansado.
Después de un exhaustivo interrogatorio volvió el juez al palacio del rey transmitiéndole lo ocurrido. Fernando, el rey, al no entender lo que pasó, decide que sea el mismo pueblo quien se lo explique. El pueblo de Fuente Ovejuna le dijo que todo había sido por los agravios que el Comendador les hacía y que todo lo hicieron en el nombre del rey mismo y de la reina. Entonces don Fernando de Aragón, al oír esto, no tuvo más remedio que decir...
REY.— Pues no puede averiguarse el suceso por escrito, aunque fue grave el delito, por fuerza ha de perdonarse.
SE CIERRA EL TELÓN 

[Obra completa en la Biblioteca Virtual Cervantes; imagen: fotograma de la película Fuenteovejuna, 1971 en Kalipedia]

El desengaño amoroso de una mujer (o como se van perdiendo las ganas de abrirse de piernas)

-No he tenido una vida feliz. Creo que le concedía demasiada importancia al amor. Me entregaba con demasiada facilidad, los hombres me dejaban tirada en cuanto conseguían lo que querían, y yo lo pasaba mal. Los hombres no hacen el amor porque estén enamorados, sino porque están excitados; me hicieron falta años para comprender un hecho tan obvio y tan simple. Toda la gente que me rodeaba vivía así, me movía en un medio liberado; pero no sentía el menor placer provocando o seduciendo. Hasta la sexualidad terminó asqueándome; ya no soportaba sus sonrisas de triunfo cuando me quitaba el vestido, sus caras de idiota cuando se corrían, y menos aún sus groserías una vez acabado el acto. Eran despreciables, pusilánimes y pretenciosos. Al final resulta penoso que te consideren ganado intercambiable[...] Decidí parar, dejar el juego. Llevo una vida tranquila, sin alegría. Por las noches leo, me hago infusiones, bebidas calientes [...]

Michel guardó silencio; no estaba sorprendido. La mayoría de las mujeres tienen una adolescencia exaltada, se interesan mucho por los chicos y el sexo; poco a poco se cansan, tienen cada vez menos ganas de abrir las piernas, de curvar la espalda y presentar el culo; buscan una relación tierna que no encuentran, una pasión que ya no son realmente capaces de sentir; entonces empiezan para ellas los años difíciles.

[Michel Houllebecq, Las partículas elementales]

La vida es sueño, Pedro Calderón de la Barca


INTRODUCCIÓN:

El más conocido de los dramas filosóficos de Calderón es La vida es sueño (1636), una de las obras de la literatura española de valor universal.

SE ABRE EL TELÓN:

Cuando nace Segismundo, los astros pronostican que va a ser un rey cruel y que va a dividir al país; por lo cual su padre, el Rey Basilio de Polonia, decide encerrarlo en una torre perdida entre valles para que nadie conozca su existencia y así evitar los problemas que los astros le habían vaticinado.

La llegada de la dama Rosaura junto con su escudero Clarín, hace que se cambien las cosas. Rosaura es una dama que ha llegado a Polonia con la intención de recuperar su honor vengándose de Astolfo, que había sido su prometido pero que la abandonó.

Llegando a Polonia, al anochecer, sufre un accidente (el caballo se desboca) y vislumbra una luz que llega de la torre en la que está encerrado desde su nacimiento Segismundo. Van hacia la torre y observan que allí está encerrado un prisionero con el cual entabla una larga conversación. Segismundo se lamenta de verse privado de libertad, que es un don propio del ser humano y del que disfrutan incluso los animales.

SEGISMUNDO.— ¿Quién eres? que aunque yo aquí
tan poco del mundo sé,
que cuna y sepulcro fue
esta torre para mí;
y aunque desde que nací
(si esto es nacer) sólo advierto
este rústico desierto
donde miserable vivo,
siendo un esqueleto vivo,
siendo un animado muerto;
y aunque nunca vi ni hablé
sino a un hombre solamente
que aquí mis desdichas siente,
por quien las noticias sé
de cielo y tierra; y aunque
aquí, porque más te asombres
y monstruo humano me nombres,
entre asombros y quimeras,
soy un hombre de las fieras
y una fiera de los hombres.

ROSAURA.— Con asombro de mirarte,
con admiración de oírte,
ni sé qué pueda decirte,
ni qué pueda preguntarte.
Sólo diré que a esta parte
hoy el cielo me ha guiado
para haberme consolado,
si consuelo puede ser
del que es desdichado, ver
a otro que es más desdichado.
Cuentan de un sabio, que un día
tan pobre y mísero estaba,
que sólo se sustentaba
de unas yerbas que cogía.
¿Habrá otro, entre sí decía,
más pobre y triste que yo?
Y cuando el rostro volvió,
halló la respuesta, viendo
que iba otro sabio cogiendo
las hojas que él arrojó.


Ante la presencia de Rosaura y Clarín, Segismundo reacciona con violencia, porque es incapaz de aceptar con resignación su destino.

Como nadie podía hablar con Segismundo (tan sólo un hombre llamado Clotaldo), cuando este descubre que Rosaura y Clarín han entrado en la torre recrimina a los guardias que cómo han dejado entrar a Rosaura y a Clarín, y les pide que los encierren. Más tarde, Clotaldo se dará cuenta de que Rosaura es en realidad su hija perdida.

De pronto, aparecen en escena, tres nuevos personajes: Astolfo (el conde de Moscovia, que quiere ser el heredero al trono –el que había sido el prometido de Rosaura-), Estrella y el rey Basilio. Estrella y Astolfo son prometidos.

Astolfo sólo quiere casarse con Estrella por cuestiones de poder. Estrella es prima de Segismundo, de la cual él se enamorará.

Finalmente se les perdona la vida a Rosaura y Clarín por haber entrado en la torre y Rosaura comienza a trabajar como sirviente de Estrella, la cual la llama “Astea”. El rey Basilio, dudoso de lo que habían vaticinado los astros, decide poner a su hijo a prueba para comprobar si era verdad ese desastroso porvenir. Por ello, ordena a Clotaldo que traiga a su hijo Segismundo a palacio, no sin antes suministrarle una pócima para dormir, ya que, en caso de que el rey decidiese devolverlo a la torre por el peligroso comportamiento de su hijo, éste pensase que todo sólo había sido un sueño.

Segismundo despierta aturdido, sorprendido y confuso en palacio. Clotaldo intenta explicarle la situación y el porqué de su encierro. Segismundo trata de atacar en un principio a Clotaldo. Más tarde comienza también a discutir con Astolfo. Segismundo, una persona que llevaba tanto tiempo encerrado, cuya única educación proviene de la enseñanza impartida por Clotaldo, reacciona de una forma muy violenta en este primer encuentro con la realidad. Finalmente termina arrojando a un criado por la ventana.
Basilio y Segismundo comienzan a hablar sobre el porqué de su encarcelamiento en la torre. Basilio decide volver a encerrar a su hijo debido a su terrible reacción, confirmando la veracidad de ese temido futuro. Clotaldo le comenta a Segismundo que hay que hacer el bien siempre, ya que esta vida es como un sueño y lo que importa es la vida eterna.

Segismundo despierta de nuevo en la torre. Es en este momento cuando Segismundo se da cuenta de la razón que tenía Clotaldo y entra en un período de reflexión. Comienza aquí el famoso monólogo de Segismundo:

Sueña el rico en su riqueza
que mas cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende
y el mundo, en conclusión
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
yo sueño que estoy aquí
de estas prisiones cargado;
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿qué es la vida?;un frenesí
¿qué es la vida? una ilusión
una sombra, una ficción
y el mayor bien es pequeño,
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.


Mientras tanto surge un problema en la relación entre Astolfo y Estrella: Estrella le pide un retrato a Astolfo, y este le entrega un retrato de su antigua amada, Rosaura. Rosaura, recordemos, es la criada de Estrella, y es ella la que le tiene que entregar el retrato. Estrella, lógicamente, se enfada mucho. Rosaura argumenta que ella no tiene nada que ver, pues fue, según ella, Astolfo quién cogió el retrato.

Por otro lado, el pueblo se entera de la existencia de Segismundo, heredero legítimo del trono. El pueblo, apoyado por los soldados decide rescatarle y ponerle en libertad. Le comentan a Segismundo la situación: que Astolfo es el futuro heredero al trono, hecho que ellos no quieren. Segismundo se limita a pensar que todo es un sueño. Comienza entonces una batalla. Clotaldo decide ayudar a su rey, ya que es a él a quien le debe lealtad. Su hija, Rosaura, le pide que no participe en la batalla, pero debido a sus responsabilidades como ayudante y defensor del rey debe ir a la guerra, no sin antes contarle la verdad y confesarle que él es su padre.

Clarín, el cual es muy miedoso a la vez que prudente, decide esconderse entre unos arbustos. Pero desgraciadamente una bala perdida alcanza a Clarín, acabando así con su vida. Aconsejan a Basilio (el rey) que huya. De repente se encuentra con Segismundo, que se arrolla ante él y empieza a alabarle. La guerra termina.

Al final, Rosaura se casa con Astolfo y Segismundo con Estrella. Clotaldo es premiado por su lealtad y Segismundo castiga a los traidores que le ayudaron a sublevarse contra el rey. La obra culmina con la conversión de Segismundo, el cual ha llegado a la conclusión de que, sea un sueño o una realidad, hay que hacer el bien.

SE CIERRA EL TELÓN

[Imagen: Segismundo encadenado, Dalí]

Hamlet, William Shakespeare


INTRODUCCIÓN:

Hamlet es una tragedia escrita por el dramaturgo inglés William Shakespeare, probablemente compuesta entre 1599 y 1601. Situada en Dinamarca, su intriga cuenta cómo el príncipe Hamlet se venga de su tío Claudio, quien ha asesinado a su padre, el rey, para casarse con su esposa la reina y ser el gobernante del país.

El tema central de esta obra es la traición. Una traición por parte los integrantes de una familia y algunos de sus sirvientes. Un hermano que mata al otro para quedarse con la corona y con la reina y un sobrino que desea vengar el asesinato de su padre.

Hamlet es la más famosa y una de las mejores tragedias de Shakespeare en donde la venganza y la duda son los dos temas centrales.

Tras la muerte de su padre (rey de Dinamarca) a manos de su propio hermano (Claudio), y la boda de su madre con el hermano asesino, Hamlet es visitado por el alma atormentada de su padre para advertirle de la suerte que corrió. Hamlet cegado por el afán de venganza, muestra a todos una falsa locura, en la que se esconde para llevar a cabo sus planes. En esta locura arrastrará a la bella Ofelia al suicidio (la dura frialdad con la que Hamlet acaba tratando a Ofelia es algo que realmente sobrecoge).

SE ABRE EL TELÓN:

La obra comienza una fría noche en Elsinor, el castillo real de Dinamarca. Unos centinelas tratan de convencer a Horacio (que es el mejor amigo del príncipe Hamlet) de que han visto al fantasma del rey Hamlet (padre). Después de oír a Horacio, el príncipe Hamlet decide ir a la noche al lugar de las apariciones para ver al fantasma el mismo.

Esa noche el fantasma se le aparece a Hamlet y le informa que es el espíritu de su padre y que su hermano Claudio (tío de Hamlet) lo asesinó al verter veneno en su oído mientras dormía y de esa manera, subir al trono. El fantasma le pide que lo vengue matando a su homicida (a Claudio). Tras el encuentro, el príncipe duda si el espíritu es el de su padre y si lo que ha dicho es real.

MONÓLOGO DE HAMLET (reducido)
Ser o no ser... He ahí el dilema.
¿Qué es mejor para el alma,
sufrir insultos de Fortuna, golpes, dardos,
o levantarse en armas contra el océano del mal,
y oponerse a él y que así cesen?
Morir, dormir... No más;
y decir así que con un sueño
damos fin a las llagas del corazón
y a todos los males, herencia de la carne,
y decir: ven, consumación, yo te deseo…
Morir, dormir, dormir... ¡Soñar acaso!


El rey (que es Claudio, tío de Hamlet) y la reina (madre natural de Hamlet: Gertrudis) están muy preocupados por el comportamiento cambiante de Hamlet. Claudio decide enviar a dos amigos de Hamlet (Rosencrantz y Guildenstern) para que averiguen causa de la conducta extraña de su sobrino. Hamlet los recibe cortésmente pero se da cuenta de que lo están espiando.

Por otra parte, Hamlet está enomorado de Ofelia, pero el padre de esta (Polonio) le advierte a su hija que debe terminar su relación con Hamlet ya que él es un príncipe y no puede casarse con quien desee. Ofelia promete obedecer y dejar de ver a Hamlet. Sin embargo, Ofelia se alarma por el comportamiento extraño de Hamlet y le cuenta a su padre que, en una ocasión, el príncipe entró en su habitación y se quedó mirándola sin decir nada. Polonio piensa que es un “éxtasis de amor” la causa de la locura de Hamlet e informa a los reyes.

Polonio y el rey Claudio deciden espiar a Hamlet cuando este le habla a Ofelia pensando que están solos. Ofelia le devuelve unas cartas que Hamlet le envió, el príncipe se pone furioso y le insiste a Ofelia para que se marche a vivir a un convento. Hamlet continúa dudando si el fantasma le ha dicho la verdad, por lo que cuando una compañía de actores itinerantes llega a Elsinor se le presenta una solución. La obra resulta ser una recreación del asesinato del padre de Hamlet, por lo que Hamlet le pide a un actor unas leves modificaciones para que la obra sea una recreación del asesinato de su padre.

La corte va a ver la obra y cuando llega la escena del asesinato del rey, Claudio se inquieta y se retira del lugar, lo que demuestra su culpabilidad.

Claudio, temiendo por la posible locura de Hamlet, decide enviarlo a Inglaterra por su propia seguridad. Mientras tanto la reina se reúne con Hamlet para tratar de comprender su conducta tan rara, mientras Polonio se oculta detrás de una cortina para espiar y luego contárselo a Claudio.

Hamlet le reprocha a su madre su apresurada boda con Claudio, cuando escucha un ruido detrás de la cortina y pensando que es el rey lo apuñala y lo mata (en realidad es Polonio). Luego aparece el fantasma y Hamlet le habla, pero la reina no puede verlo ni oírlo por lo que determina que el príncipe está totalmente loco. Finalmente Hamlet se lleva el cuerpo de Polonio y lo oculta.

Ofelia enloquece tras la muerte de su padre y comienza desvariar y cantar. Su hermano, Laertes, regresa de Francia con la idea de vengar la muerte de su padre. Claudio lo convence de que Hamlet tiene toda la culpa de la muerte de Polonio; en ese momento llega una carta de Hamlet en la que cuenta que su barco con rumbo a Inglaterra fue atacado por piratas, por lo que ha vuelto a Dinamarca después de ser liberado.

El rey y Laertes organizan un plan: Laertes peleará contra Hamlet con una espada envenenada para así tener más posibilidades de matarlo. En caso de que falle, Claudio le ofrecerá a Hamlet vino con veneno. En ese momento llega la reina para informar que Ofelia se ha ahogado en un río.

Después, dos sepultureros cavan una tumba para Ofelia. Uno de los sepultureros encuentra el cráneo de Yorick, que era un bufón con el que Hamlet solía divertirse cuando era niño.

Hamlet se reúne con Horacio y le cuenta cómo encontró una carta de Claudio en la que ordena que cuando Hamlet llegue a Inglaterra lo maten, pero en ese momento, un cortesano llega y le informa sobre el duelo de esgrima con Laertes, el hermano de Ofelia. En el duelo, Laertes hiere con su espada envenenada a Hamlet pero el príncipe se la quita y lo hiere con ella.

Antes de morir, el príncipe Hamlet ve que su madre toma una bebida envenenada que era para él. Laertes confiesa a Hamlet que la trampa del vino fue ideada por el rey. Hamlet, encolerizado, por fin logra herir al rey Claudio cumpliendo finalmente la venganza que el fantasma de su padre anhelaba.

SE CIERRA EL TELÓN

[Imagen: Litografía de Delacroix, 1844]

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