Si quieres irte a los infiernos, guarda estos mandamientos




DECÁLOGO DE MAQUIAVELO

  1. En lo exterior, trata a todos con agrado, aunque no ames a ninguno.
  2. Sé muy liberal en dar honores y títulos a todos, y a alaba a cualquiera.
  3. Si lograres un buen empleo, sirve en él solo a los poderosos.
  4. Aúlla con los lobos (esto es: acomódate a seguir el carácter del que te convenga, aunque sea en lo más criminal).
  5. Si oyeres que alguno miente en favor tuyo, confirma su mentira con la cabeza.
  6. Si has hecho algo que no te importe decir, niégalo.
  7. Escribe las injurias que te hagan en pedernal, y los beneficios en polvo.
  8. A quien trates de engañar, engáñale hasta el fin, pues para nada necesitas su amistad.
  9. Promete mucho y cumple poco.
  10. Sé siempre tu prójimo tú mismo, y no tengas cuidado de los demás.


Como aclaración hay que decir que este decálogo está recogido en la obra Don Catrín de la Fachenda escrita por José Joaquín Fernández de Lizardi, quien recoge a pie de página la siguiente nota:

Nicolás Maquiavelo, astuto escribano de Florencia, y después un falso político de Francia, escribió a sus sectarios este maldito decálogo, que trae Alberto Magno en el prefacio de su obra titulada: Bonus politicus, etc.


El discurso de don Cándido a Catrín (capítulo IX) es una clara parodia de la obra Il Principe (1513) de Maquiavelo porque atribuye al político italiano un decálogo que nunca escribió.

Amin Maalouf, premio Príncipe de Asturias

Hoy se celebró el acto de entrega de los Premios Príncipe de Asturias en Oviedo.

El Premio de las Letras fue para Aamin Maalouf, escritor libanés que lleva varios años viviendo en París tras el estallido de la guerra civil en su país natal.





De su discurso, me quedo con su importantísima (por ser tan necesaria) reivindicación que hace de la cultura, especialmente hoy en día, un mundo al revés en el que parece que cuanto más inculto seas, más consideración social tienes.

La cultura no es un lujo que podamos permitirnos sólo en las épocas faustas. Su misión es formular las preguntas esenciales. ¿Quiénes somos? ¿Dónde vamos? ¿Qué pretendemos construir? ¿Qué sociedad? ¿Qué civilización? ¿Y basadas en qué valores? ¿Cómo usar los recursos gigantescos que nos brinda la ciencia? ¿Cómo convertirlos en herramientas de libertad y no de servidumbre?

Este papel de la cultura es aún más crucial en épocas descarriadas. Y la nuestra es una época descarriada. Si nos descuidamos, este siglo recién empezado será un siglo de retroceso ético [...] Se recrudecen las afirmaciones identitarias, violentas en muchísimas ocasiones y, en muchísimas ocasiones, retrógradas; se debilita la solidaridad entre naciones y dentro de las naciones; pierde fuelle el sueño europeo; se erosionan los valores democráticos; se recurre con excesiva frecuencia a las operaciones militares y a los estados de excepción... Abundan los síntomas.


Y yo me pregunto: ¿cuándo empezaremos a escuchar a los que, de verdad, tienen algo que decir?

[Discurso íntegro]

Goliardo

Esta palabra viene del francés antiguo gouliard. La RAE recoge dos acepciones:

  • La primera, como adjetivo, significa: "Dado a la gula y a la vida desordenada; seguidor del vicio y del demonio personificado en el gigante bíblico Goliat".
  • La segunda, como sustantivo, se refiere a un clérigo o estudiante vagabundo de la Edad Media, que llevaba vida irregular.
Aparentemente, el nombre procede de gula («goloso»), por su insaciable apetito, y de la analogía fonética de Golias, que procede del gigante bíblico Goliat, al que se identificaba desde antiguo con el diablo. Desamparados por la Iglesia, se hacían itinerantes, vagabundos, de espíritu transgresivo y provocador.


A mediados del siglo XIII, deambulaban por las tabernas, universidades y otros lugares públicos, cantando y declamando sus poemas satíricos, un tanto cínicos, muchas veces denunciando los abusos y la corrupción de la propia Iglesia, o poemas eróticos, frecuentemente muy osados. Las composiciones, casi siempre anónimas, son muy diversas: desde poemas sencillos hasta otros muy elaborados y retóricos.

Su tendencia al amor, al juego y al vino marcan sus composiciones poéticas reunidas en los Carmina Burana, nombre dado a la colección de cantos goliardos de los siglos XII y XIII.


En España, los goliardos eran llamados sopistas y, de ellos, derivaría la actual tuna por su carácter alegre y pícaro.


[Imágenes: la primera la he tomado de Bitácora de lengua; la segunda es el Codex Buranus (Carmina Burana)]

Videoconsola marca "libro"

Nobel de Literatura: Mario Vargas Llosa

Esta semana pasada fue una semana de enhorabuena para el idioma español y el mundo hispano. Mario Vargas Llosa recibía el Premio Nobel de Literatura 2010 en un reconocimiento que ha sido merecidísimo. De esta forma, Vargas Llosa forma parte de la larga lista de nobeles de nuestra lengua: Juan Ramón Jiménez, Vicente Aleixandre, Gabriela Mistral, Neruda y otros cuantos más.

Tuve, hace un año, el gran privilegio de tenerlo delante en un acto de la RAE, de la que forma parte desde 1996 y, a pesar de ello, me quedé plantada como un pasmarote sin atreverme ni siquiera a acercarme para expresarle mi admiración.

Es de agradecer que, después de varios años en los que los ganadores han sido escritores poco conocidos (me consta que no solo por mí sino por una gran parte de los ciudadanos), se lo hayan dado a alguien que sí lo es, bien por sus novelas, bien por sus artículos en prensa, o por ambos motivos.

Dejo aquí un enlace con los diez mejores enlaces para entender el universo de Mario Vargas Llosa (El País).

Por cierto, si nadie se ha leído nada de él, puede empezar por La ciudad y los perros, una sobrecogedora historia de militares y cadetes. Además, fue una de las obras que contribuyó a la renovación de la novela en nuestro país en 1962 (junto, por supuesto, con la rompedora Tiempo de silencio, de Martín Santos).

Sor Juana Inés de la Cruz

Maravillosa sor Juana Inés de la Cruz, una de las mejores poetas hispanas del siglo XVII y una de las personalidades más atractivas de su época. Fue una niña prodigio que a los tres años ya sabía leer y escribir y que a los ocho escribió su primera loa.


Su fuerte personalidad chocó con las convenciones de la época. Tenía una escasa vocación religiosa, pero prefirió vivir bajo el techo de un convento antes que casarse, así podía mantener alimentado su espíritu y su intelecto:

Vivir sola... no tener ocupación alguna obligatoria que embarazase la libertad de mi estudio, ni rumor de comunidad que impidiese el sosegado silencio de mis libros.

La vida en un convento era una solución frecuentemente adoptada por las jóvenes en un siglo, el XVII, en el que la religión se infiltra en las actividades más cotidianas.

Utilizaba un curioso método para aprender consistente en controlar con su cabello el tiempo que le llevaba memorizar algo:
Empecé a deprender gramática, en que creo no llegaron a veinte las lecciones que tomé; y era tan intenso mi cuidado que siendo así que en las mujeres -y más en tan florida juventud- es tan apreciable el adorno natural del cabello, yo me cortaba de él cuatro o seis dedos, midiendo hasta dónde llegaba antes e imponiéndome ley de que si cuando volviese a crecer hasta allí no sabía tal o tal cosa [...] me lo había de volver a cortar en pena de la rudeza. Sucedía así que él crecía y yo no sabía lo propuesto, porque el pelo crecía aprisa y yo aprendía despacio, y con efecto lo cortaba en pena de la rudeza, que no me parecía razón que estuviese vestida de cabellos cabeza que estaba desnuda de noticias, que era más apetecible adorno.

Y dejo aquí el que, para mí, es uno de los sonetos de amor más maravillosos de la poesía española de todos los tiempos.

En que satisface un recelo con la retórica del llanto

Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba,
como en tu rostro y tus acciones vía
que con palabras no te persuadía,
que el corazón me vieses, deseaba;

y Amor, que mis intentos ayudaba,
venció lo que imposible parecía,
pues entre el llanto que el dolor vertía,
el corazón deshecho destilaba.

Baste ya de rigores, mi bien, baste;
no te atormenten más celos tiranos,
ni el vil recelo tu quietud contraste

con sombras necias, con indicios vanos,
pues ya en líquido humor viste y tocaste
mi corazón deshecho entre tus manos.

(La metáfora "líquido humor" por "lágrimas" está relacionada con la teoría de los humores que forman el cuerpo humano.)



Más sobre sor Juana:
- Biografías y vidas.
- En Wikipedia.

Lecturas del verano

Sigo actualizando el blog tras la gran pausa veraniega. No quiero dar envidias, pero mi desconexión ha sido total. Este año, sobre todo, he estado dibujando, así que no leí mucho, la verdad. Solo tres novelas, aunque una de ellas vale por tres:



La dama del sudario, de Bram Stoker: ambientada en un mítico país de los Balcanes, a principios del siglo XX, la historia nos llega a través de diarios, cartas e informaciones de prensa. Terror gótico que tiene como protagonista a un joven que conoce a una misteriosa dama. Aunque no hay nada que supere a Drácula, la novela está bastante bien al principio, luego va flojeando hasta que se convierte en un auténtico coñazo durante las 200 últimas páginas.




Los hermanos Karamázov, de F. Dostoyevski: nada nuevo voy a aportar sobre este clásico de la literatura universal. Confieso sin avergonzarme que he pasado de corrido algunas de las mil y pico páginas que solo contenían digresiones que no me interesaban. La novela se aproxima a Crimen y castigo por su carácter existencialista, corriente filosófica cuyo punto de partida es "Si Dios no existe, todo está permitido" y, como consecuencia, el hombre está abandonado. Es insuperable en el tratamiento de los entresijos del alma humana. con todas sus bajezas, pasiones y autodestrucciones.




El velo pintado, W. Somerset Maugham: entretenida historia de amores no correspondidos que, aunque al principio se parece más a una típica novela rosa sin más pretensiones, en cuanto se desencadena el conflicto se pone interesante. Cortita y entretenida, engancha relativamente. 

Pleonasmos (redundancias en el lenguaje)

En la lengua, especialmente en el habla (aunque también aparece en la escritura) es habitual el uso de redundancias que, como tales, son innecesarias. Ahí van algunas de ellas:

- A las doce del mediodía o A las doce de la medianoche: en los términos medianoche y mediodía ya está recogida la información de "las doce". Así pues, el mediodía corresponde aproximadamente a las doce de la mañana, y la medianoche a las doce de la noche.
- Subir arriba o bajar abajo.
- Ver con los propios ojos: aunque si bien es cierto que en el Cantar de Mio Cid aparecen expresiones como "De los sus ojos tan fuertemente llorando" o "llorando de los ojos", en ese caso cumple con una función poética que nada tiene que ver con el habla habitual.
- Hablar tres idiomas diferentes.
- Bifurcarse en dos direcciones.
- Peluca postiza.
- Prever con antelación.
- Utopía incanzable.
- Volver a releer.
- Dar portazos a la puerta.
- Accidente fortuito.
- Actualmente en vigor.
- Aterido de frío.
- Autodefinirse.
- Casualidad imprevista.
- Clímax máximo.
- Asomarse al exterior.

Hay muchas más. Si a alguien se le ocurren otras, encantada de que las aportéis.

Cotilla

Es curioso el origen de este término.

En la RAE aparece como diminutivo de cota y en su primera acepción significa "ajustador que usaban las mujeres, formado de lienzo o seda y de ballenas", es decir, lo que conocemos como corsé. La cota era un arma defensiva del cuerpo, que se usaba antiguamente.


Cotilla


En su segunda acepción significa: "persona amiga de chismes y cuentos".




Según el Inventario general de insultos de Pancracio Celdrán, parece que el término deriva de la voz "cotilla" ya usada en el primer cuarto del siglo XVII con el valor ya mencionado de "corsé". Por ser artilugio exclusivamente femenino en su origen, el término pudo haberse extendido en su significación para calificar a la mujer chismosa, que quiere entrar en pormenores y detalles de vidas ajenas. Sin embargo, cuando la voz se utilizaba con el significado principal de "corsé", no tenía el valor semántico de chismosa.

El caso es que en el siglo XIX existió un personaje: la tía Cotilla, fanática antiliberal que llegó a matar por sus ideas radicales. En la Historia del Saladero, de Morales Sánchez, se aborda el personaje, una tal María de la Trinidad Cotilla, que estuvo al frente de una pandilla de ideas políticas absolutistas. Sus crímenes le valieron la pena capital, que se ejecutó en Madrid. Tenía una red de espías y chivatos a los que llamó "cotillas" (en alusión a quien pagaba sus servicios, esto es, María de la Trinidad Cotilla) que la ponían al corriente de cuanto ella estimaba que debía saber. A su muerte su nombre pasó a convertirse en sinónimo de persona que se presta a la murmuración y al chismorreo, a llevar y traer infundios, sin importarle la honra de los demás. De ahí la acepción que la RAE recoge posteriormente: "persona amiga de chismes y cuentos".


[Imágenes: cotilla; Pasión cotilla, Forges]

Jugando con las palabras

Convertir en un juego la lengua con la que hablamos es la mejor manera de interesarse por ella y de hacerla llegar a un gran número de personas.

Ha aparecido en El País un reportaje (Una palabra para honrar a la lengua) sobre las iniciativas lúdicas que ha propuesto el Instituto Cervantes sobre el español.



Una es el Ficcionario: todo el que quiera puede inventar una palabra. Yo he contribuido con "liricuento", término que pretende reunir todos aquellos cuentos -que son muchos- que expresan emociones y sentimientos de forma narrativa (la palabra está en proceso de aprobación). También se pueden votar palabras inventadas. Curioseando, me he topado con "esgaépolis" (sí, va de la SGAE jejejeeee...) a la que, por supuesto, he votado porque me parece buenísima.

Desde la página también invitan a proponer la palabra favorita del español. Esta es ya más difícil y me cuesta decidirme por una. La misma "palabra" ya es bonita, y hay otras más que me encantan: mariposa, camposanto, lirio, iris, ambar, amistad, cariacontecido, adivinanza... Hay un listado de las que los amantes del español han votado como sus favoritas. La más votada hasta ahora es "cachivache" y la segunda "libertad".

Novedades en la página son la elaboración de pictogramas (palabras ilustradas) tanto de palabras ya existentes como de inventadas, y el juego del español, un juego tipo Scrabble que permite medir el grado de conocimiento del español. El juego está realmente bien y os invito a que participéis. Podéis retaros tanto con la máquina como con otros contrincantes y hay varios niveles.

Todo esto se ha hecho con motivo de la celebración del Día del Español que tendrá lugar el sábado 19 de junio en los 73 centros que el Instituto Cervantes tiene repartidos por el mundo. El Día E es una jornada de puertas abiertas a la que puede asistir quien quiera. En la sección actividades hay un enlace en el que en breve aparecerán todas las actividades que se realizarán en cada uno de los centros.

[Imagen: El País (espero que no pase nada)]


Dafne y el laurel

El mito de Dafne es uno de los que más huellas ha dejado en nuestra literatura. Esta ninfa fue amada por Apolo, de quien pudo escapar convirtiéndose en laurel, planta que desde entonces fue consagrada a Apolo, dios de la poesía, de la música y de las artes.



El mito cuenta que un día Apolo la oyó cantar y se quedó prendado de su voz. Ella, que había jurado no pertenecer jamás a un hombre, echó a correr intentando encontrar un escondite. Ante la insistencia de él, ella buscó ayuda a la Tierra quien, ante sus súplicas, comenzó a transformarla en árbol. Apolo, completamente dolido, declaró que ese árbol sería consagrado a su culto.


El laurel, como planta consagrada al dios de la juventud y de las artes, se utilizaba en la Antigüedad para coronar a los vencedores de los concursos de canto y poesía y también a los atletas. En Roma, además, se convirtió en símbolo de victoria de emperadores y generales.


Esta costumbre se extendió a la Edad Media, donde los poetas, artistas y doctores recibían coronas de laurel, de ahí el verbo laurear (premiar) y el adjetivo laureado, que en la actualidad designa a una persona galardonada con diversos premios.

La palabra bachillerato, por otra parte, procede de la forma latina baccae lauri(atus) que significa 'coronado con bayas de laurel'.

Hoy, la corona de laurel es el emblema del Premio Nobel.

También tiene su origen en esta asociación la expresión dormirse en los laureles, que significa 'descuidarse o dejar de esforzarse después de haber triunfado'.

Es curiosa la creencia del laurel como planta profética por ser Apolo también dios de la profecía: en los oráculos existía la costumbre de arrojar hojas de laurel al fuego. Si crepitaban era buen augurio mientras que si ocurría lo contrario, era señal de funestos sucesos.

Durante los siglos de oro (siglos XVI y XVII), el mito de Apolo y Dafne fue ampliamente tratado por nuestros poetas. De Garcilaso de la Vega es el célebre soneto XIII:

A Dafne ya los brazos le crecían
y en luengos ramos vueltos se mostraban;
en verdes hojas vi que se tornaban
los cabellos qu’el oro escurecían;

de áspera corteza se cubrían
los tiernos miembros que aun bullendo ’staban;
los blancos pies en tierra se hincaban
y en torcidas raíces se volvían.

Aquel que fue la causa de tal daño,
a fuerza de llorar, crecer hacía
este árbol, que con lágrimas regaba.

¡Oh miserable estado, oh mal tamaño,
que con llorarla crezca cada día
la causa y la razón por que lloraba!


Otras referencias literarias las encontramos en Juan de Tassis, conde de Villamediana (Fábula de Apolo y Dafne); en Juan de Arguijo (Apolo a Dafne); Diego Hurtado de Mendoza ('¡Hermosa Dafne, tú que convertida...') o en Quevedo con varios sonetos desmitificadores como A Apolo persiguiendo a Dafne:

Bermejazo platero de las cumbres,
a cuya luz se espulga la canalla:
la ninfa Dafne, que se afufa y calla,
si la quieres gozar, paga y no alumbres.

Si quieres ahorrar de pesadumbres,
ojo del cielo, trata de compralla:
en confites gastó Marte la malla,
y la espada en pasteles y en azumbres.

Volvióse en bolsa Júpiter severo;
levantóse las faldas la doncella
por recogerle en lluvia de dinero.

Astucia fue de alguna dueña estrella,
que de estrella sin dueña no lo infiero:
Febo, pues eres sol, sírvete de ella.


O este otro titulado A Dafne huyendo de Apolo:

Tras vos, un alquimista va corriendo,
Dafne, que llaman Sol, ¿y vos tan cruda?
Vos os volvéis murciégalo sin duda,
pues vais del Sol y de la luz huyendo.

Él os quiere gozar, a lo que entiendo,
si os coge en esta selva tosca y ruda:
su aljaba suena, está su bolsa muda;
el perro, pues no ladra, está muriendo.

Buhonero de signos y planetas,
viene haciendo ademanes y figuras,
cargado de bochornos y cometas."

Esto la dije; y en cortezas duras
de laurel se ingirió contra sus tretas,
y, en escabeche, el Sol se quedó a escuras.


El tema también sería tratado por Lope de Vega en la obra dramática El amor enamorado, comedia publicada póstumamente en 1635.


Más información sobre los contenidos de esta entrada:
- Apolo: página de la Junta de Andalucía.
- Sobre los significados del laurel y sus fuentes clásicas en la Edad Media y el Siglo de Oro, trabajo de J. Salazar Rincón de la UNED: en Cervantes Virtual.
- El universo mitológico de las fábulas de Villamediana (La Fábula de Apolo y Dafne), guía de lectura de Lidia Gutiérrez Arranz.

[Imágenes: Apolo y Dafne de Bernini; árbol del laurel; Julio César de Rubens]

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